miércoles, 11 de noviembre de 2009

Misa de difuntos

El próximo miércoles 18 de noviembre, la misa de las 19:30 horas de nuestra Parroquia de San Eutropio será aplicada por el eterno descanso de los antiguos hermanos y devotos difuntos de la Vera+Cruz.

Desde este foro se ruega la asistencia a tan piadoso acto de caridad cristiana.

Dales, Señor, el descanso eterno.
Y brille para ellos la luz eterna.
Que las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.
Amén.







Despedida del Cardenal Amigo el viernes 13 de noviembre

La Catedral de Sevilla acogerá el próximo viernes 13 de noviembre una Eucaristía de despedida y de acción de gracias por el ministerio del Cardenal Amigo Vallejo, quien durante más de 27 años ha sido nuestro Arzobispo. Será él mismo quien presida la misa, que se celebrará a las 20 horas.

El nuevo Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Peregrina, tendrá el saludo del comienzo de la misa.

Ese día 13 de noviembre la Iglesia celebra la fiesta de San Leandro, quien fuera Obispo de Sevilla en el siglo VI. Precisamente en esta misma fecha, el año pasado la Santa Sede hizo público el nombramiento de Don Juan José como, entonces, Arzobispo coadjutor de la Archidiócesis.

El pasado 5 de noviembre se anunció la aceptación del Santo Padre de la renuncia de fray Carlos por razones de edad y automáticamente monseñor Asenjo se convirtió, a tenor del canon 409,1, en Arzobispo Diocesano de Sevilla.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Mons. Juan José Asenjo, nuevo Arzobispo de Sevilla

Este mediodía, el cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, y el arzobispo coadjutor, mons. Juan José Asenjo Pelegrina, han comparecido en el Arzobispado ante los medios de comunicación para informar que el Santo Padre, Benedicto XVI, ha aceptado la renuncia de mons. Amigo como arzobispo de Sevilla. Desde hoy, mons. Asenjo gobierna la Archidiócesis. El nuevo arzobispo de Sevilla ha dado lectura a un mensaje, cuyo texto íntegro reproducimos a continuación.



MENSAJE DE MONS. JUAN JOSÉ ASENJO A LA ARCHIDIÓCESIS

Queridos hermanos y hermanas:

1. En el día en que la Santa Sede hace pública la aceptación de la renuncia del señor Cardenal Arzobispo, Fray Carlos Amigo Vallejo, al gobierno pastoral de la Archidiócesis, y yo inicio mi ministerio como Arzobispo de la Iglesia metropolitana de Sevilla, quiero compartir con vosotros mis sentimientos de gratitud al Señor, que me llama a continuar en esta Iglesia el ministerio de salvación al que él ha servido a lo largo de veintisiete años. Comparto con vosotros también mi confianza en el poder de la gracia de Dios, que suplirá mis limitaciones. Agradezco al Santo Padre Benedicto XVI la benevolencia que me demuestra con este encargo, y a la que espero corresponder siempre, en comunión con él y con el Colegio de los Obispos. Cuando está a punto de cumplirse un año de mi nombramiento como Arzobispo Coadjutor, quiero agradecer de corazón al señor Cardenal la acogida cordial y fraterna que desde el primer día me ha dispensado, el testimonio de su entrega incansable al servicio de la Archidiócesis, y sus consejos, que tanto me van a servir en el ministerio que hoy inicio en el nombre del Señor, y con los que espero seguir contando en el futuro.

2. Doy gracias a Dios por los meses en que he colaborado con él en el trabajo pastoral y el gobierno de esta Iglesia particular, en los que, a pesar de mi dedicación parcial a la Diócesis de Córdoba como Administrador Apostólico, he ido conociendo gradualmente la historia venerable de la Archidiócesis y sus instituciones más señeras, algunas de las cuales perviven todavía. He ido conociendo también las actuales realidades diocesanas, el Consejo Episcopal, las Delegaciones y organismos de la Curia, el Cabildo Metropolitano, los sacerdotes y seminaristas, los diáconos permanentes, los miembros de la Vida Consagrada, los movimientos y asociaciones apostólicas, la Caritas Diocesana y a muchos hermanos y hermanas de la gran familia de las Hermandades y Cofradías, tan arraigadas en nuestro pueblo. A lo largo de estos meses he conocido a sacerdotes magníficos, y a religiosos y religiosas que están trabajando con entrega ejemplar en muy diversos apostolados, tanto en la vida activa como desde el silencio del claustro. He conocido además a centenares de laicos, que aman a Jesucristo y a la Iglesia y que están sinceramente comprometidos en el apostolado y en los distintos ministerios eclesiales en las parroquias. He conocido, por fin, una Iglesia viva y dinámica, que a pesar de las duras condiciones que nos impone la secularización, está empeñada con entusiasmo en el anuncio de Jesucristo a nuestro mundo y en la revitalización de la parroquia, casa de la comunidad cristiana, objetivo último del Plan Diocesano de Pastoral. Todo ello, junto con la devoción entrañable que nuestro pueblo profesa a la Santísima Virgen, expresada en la riqueza de advocaciones que jalonan toda la geografía diocesana en innumerables santuarios y ermitas, es para mí motivo de fundada esperanza.

3. A todos os agradezco vuestra acogida cordial y vuestro ofrecimiento sincero de colaborar conmigo en el servicio a esta Iglesia ya tan querida por mí. A todos os saludo con afecto fraterno. En mi saludo quiero incluir también a los hermanos Obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla, a las autoridades, y sobre todo a quienes la Iglesia encomienda especialmente al ministerio del Obispo, los preferidos del Señor. Me refiero a los pobres, los enfermos, los ancianos que viven solos, los presos, los parados, los inmigrantes, los que han perdido toda esperanza y cuantos sufren como consecuencia de la crisis económica. Pero permitidme que, en particular, reitere a mis hermanos sacerdotes, a los diáconos y a los seminaristas el propósito prioritario de mi ministerio de estar cerca de ellos, de acogerles como padre, hermano y amigo, de escucharles, alentarles y acompañarles en su fidelidad personal, en su voluntad de seguir al Señor y en su tarea evangelizadora y santificadora.

4. En los inicios de mi ministerio tengo muy presentes a nuestras familias, fundadas en los valores del Evangelio, que viven la fidelidad y entrega mutua, la perseverancia en el vínculo del sacramento del matrimonio, la dedicación a la educación cristiana de los hijos y los valores de la solidaridad, que tanto están sirviendo en estos momentos a superar las dificultades espirituales y materiales en que les sitúa la crisis económica. Tengo también muy presentes a los educadores, a los catequistas y profesores de religión, que sirven a la educación integral de nuestros niños y a su iniciación en la fe. Pienso con especial afecto en los jóvenes, esperanza de la Iglesia, empeñados en su propia formación humana y cristiana y llamados a construir la nueva civilización del amor. A todos les invito a prepararse para participar con entusiasmo en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011.

5. Renuevo y actualizo en este día con todo el entusiasmo de que soy capaz las actitudes de amor a Jesucristo y a su santa Iglesia con que inicié hace cuarenta años el ministerio sacerdotal y que he procurado mantener, con la ayuda de Dios, a lo largo de mis trece años largos de ministerio episcopal. Soy consciente de que recibo un preciado tesoro, tallado a lo largo de los siglos por tantos pastores insignes de esta sede hispalense y por miles de nombres que no figuran en los anales de la historia diocesana, pero que están escritos en el corazón de Dios. Con la ayuda del Señor, que nunca me va a faltar, espero acrecentar el legado que se me entrega y contribuir a escribir otro tramo –Dios quiera que lleno de frutos sobrenaturales y evangelizadores- de la historia de nuestra Iglesia diocesana.

6. Como os decía en la alocución de mi toma de posesión, inicio mi ministerio con la conciencia muy viva de que no me pertenezco a mí mismo, sino a Jesucristo y a vosotros, mi nueva familia en la fe, por la que, como San Pablo, me gastaré y me desgastaré (cf. 2 Cor 12,15), entregando mi tiempo, mi salud, mis capacidades y energías todas a la Nueva Evangelización, a la pastoral de la santidad, al servicio de la comunión y de la verdad que salva, y a la edificación de comunidades vivas, orantes y fervorosas, que viven de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, comunidades unidas y fraternas, que viven la alegría de la salvación y que anuncian a Jesucristo vivo con la palabra y, sobre todo, con el testimonio elocuente, atractivo y luminoso de su propia vida.

7. Soy consciente también de que en esta porción de la viña del Señor que es la Iglesia diocesana de Sevilla, soy al mismo tiempo sarmiento y humilde viñador y de que mi trabajo pastoral será imposible sin una comunión profunda y estrecha con Jesucristo, pues sólo la unión con Él será garantía de eficacia y de veracidad en mi ministerio. Sólo Él da fecundidad a la acción de los evangelizadores, pues “ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el incremento” (1 Cor 3,7). Por ello, en este Año Sacerdotal, me encomiendo a la intercesión de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, del patrono de los sacerdotes españoles, San Juan de Ávila, de los santos arzobispos sevillanos Isidoro y Leandro, del Beato Marcelo Spínola y de Santa Ángela de la Cruz, en cuya fiesta inicio mi ministerio como Arzobispo metropolitano. A todos ellos les pido que intercedan por mí ante el Señor, para que sea el pastor según su corazón que Él espera de mí, y para que, en esta hora en que bulle por todas partes el desaliento y la desesperanza, sea también sembrador de esperanza, “servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”, como nos pedía a los Obispos la exhortación apostólica Pastores gregis.

8. Me encomiendo, sobre todo, a la intercesión maternal de la Virgen de los Reyes, para que Ella me acompañe y ayude a consagrarme, en una dedicación plena, definitiva y exclusiva a la persona y a la obra de su Hijo y al servicio de esta Iglesia particular y de todos sus hijos e hijas. Me encomiendo también a vuestras oraciones, especialmente de las monjas contemplativas y de los enfermos. Pedid todos al Señor, también los fieles de la querida Diócesis de Córdoba, a la que deberé seguir sirviendo por algún tiempo, que me custodie en su amor y que haga eficaz mi ministerio para gloria de Dios.

Sevilla, 5 de noviembre de 2009,
Festividad de Santa Ángela de la Cruz

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla



lunes, 19 de octubre de 2009

El pequeño escéptico y el pequeño creyente

Reproducimos a continuación un texto de Henri Noumen, sacerdote católico (1932-1996), que narra una conversación entre dos fetos, hermanos gemelos, en el seno del vientre materno:

El pequeño escéptico (E): ¿Tú crees que hay una vida después del nacimiento?

- El pequeño creyente (C): Pues claro, ¿qué te crees? Nuestra vida aquí está pensada sólo para que crezcamos y nos preparemos para la vida después del nacimiento, para que entonces seamos lo suficientemente fuertes para lo que nos espera.

-E: Yo lo encuentro una tontería. ¿Cómo hay que imaginarse una vida después del nacimiento?

-C: Yo no lo sé tampoco exactamente. Pero seguro que será mucho más interesante que aquí. ¡A lo mejor vamos andando de un sitio a otro y comemos con la boca!

-E: ¡Anda ya! ¡Comer con la boca! ¡Qué idea tan absurda! Para eso tenemos un cordón umbilical. ¿Y andar de un lado para otro? ¿Cómo vamos a andar de un lado para otro con este cordón?

-C: Pero seguro que eso es posible. Sólo que será todo un poco diferente que aquí.

-E: Todavía no ha vuelto a este inundo nadie que haya nacido. Con el nacimiento se acaba la vida. Y la vida es sólo una tortura. Estrecho, oscuro, y todo siempre tan resbaladizo...

-C: Yo no sé tampoco cómo imaginarme una vida después del nacimiento. Pero seguro que entonces veremos a nuestra madre.

-E: ¿,Quéeee?? ¿Una madre?? ¿Tú crees en una madre? Entonces hazme el favor de decirme, ¿dónde está?

-C: Bueno, aquí, en todas partes. Nosotros vivimos en ella y gracias a ella. Sin ella no podríamos existir.

-E: ¡Anda ya! Yo no he sentido nunca a una madre, así es que no existe.

-C: Algunas veces, cuando estamos muy calladitos, la puedes oír cantar. O sentirla cuando acaricia nuestro mundo. Yo de verdad creo que nuestra vida de verdad empieza entonces, cuando nacemos...


miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Cardenal muestra su preocupación por la ofensiva laicista

El cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, mostró ayer su preocupación por las consecuencias de una ofensiva de corte laicista que trata de impregnar todas las esferas de nuestra sociedad. En declaraciones a los medios de comunicación antes de entrar en la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, mons. Amigo declaró que "ojalá fuera seria e inteligente, porque no podemos convertir la laicidad en una especie de circo donde cada uno hace su numerito todos los días".

En referencia a las iniciativas ciudadanas en contra del aborto, el cardenal manifestó que "la vida ni es negociable ni puede ser objeto caprichoso de las personas que están al lado del que tiene que nacer". Mons. Amigo reiteró la actualidad "clara, mantenida y sin fisuras de la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte, que queda fuera de cualquier tipo de manipulación y de negociación".

Manifestación del 17 de octubre

Aludió también a la manifestación que está anunciada en Madrid para el próximo 17 de octubre: "Hay una serie de grupos, cristianos y no cristianos, porque hay motivaciones no exclusivamente religiosas y sí del derecho a vivir, que quieren manifestarse y decir en la calle lo que piensan. Están en su legítimo derecho y -añadió- aplaudimos a todos los que defienden el derecho a la vida". Concluyó su intervención en esta línea, recordando que "son muchas las acciones que hemos emprendido en defensa de la vida, pero sin duda la más eficaz es educar y formar a las personas en el respeto a la vida desde el momento de la concepción".

Fuente: www.archisevilla.org


lunes, 14 de septiembre de 2009

Exaltación de la Santa Cruz

El 14 de septiembre la Iglesia celebra la Exaltación de la Santa Cruz. En este día día recordamos el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320 por parte de Santa Elena, madre del Emperador Constantino. Más tarde los persas la robaron y se la llevaron de Jerusalén, siendo recuperada por el Emperador Heraclio en el año 614.

Para evitar nuevos robos la Santa Cruz fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantina, un tercero se dejó en Jerusalén y otro se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas por iglesias del mundo entero, que llamaron Veracruz (verdadera cruz).

Como recuerdo de esta fecha, hagamos con más devoción y más despacio la señal de la Santa Cruz.

Cruz luminosa, nos sentimos orgullosos de llevarte en nuestro pecho, de tenerte en nuestras casas, de verte en las iglesias, de contemplarte en nuestras calles, montes y caminos...

Reproducimos a continuación este hermoso himno de los laudes de este día de fiesta. Al leerlo despacio, Señor, nos acercamos a tu cruz. La besamos con todo nuestro cariño por lo que representa, especialmente en este día de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Es una cruz luminosa que, de lugar de suplicio, se ha convertido contigo en foco de luz de salvación para todo el mundo.

Brille la cruz del Verbo luminosa,
Brille como la carne sacratísima
de aquel Jesús nacido de la Virgen
que en la gloria del Padre vive y brilla.

Gemía Adán, doliente y conturbado,
lágrimas Eva junto a Adán vertía;
Brillen sus rostros por la cruz gloriosa,
Cruz que se enciende cuándo el Verbo expira.

¡Salve cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
cruz de nuestra fe, salve, cruz bendita!

Reine el señor crucificado,
levantando la cruz donde moría;
Nuestros enfermos ojos buscan luz,
Nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh cruz que fabricamos,
pecadores, con manos deicidas;
Te adoramos, ornato del Señor,
Sacramento de nuestra eterna dicha.

Amén



lunes, 7 de septiembre de 2009

Natividad de la Virgen María

El 8 de septiembre la Iglesia celebra la festividad de la Natividad de la Virgen María (nueve meses después de la festividad de la Inmaculada Concepción).

Con tal motivo publicamos esta carta pastoral de Monseñor José Ángel Saiz Meneses, Obispo de Terrasa, en la que nos traslada algunas ideas del nacimiento de aquella niña que sería Madre de Jesús y Madre nuestra.

María en la geografía de la salvación

El día 8 de septiembre se celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Se trata de una fiesta entrañable para nuestro pueblo cristiano. El Nuevo Testamento no deja constancia del nacimiento de la Madre de Jesús. Pero los escritos apócrifos, respondiendo a un deseo de la piedad popular, nos dan detalles de este acontecimiento: la venida al mundo de aquella niña que sería la Madre de Jesús, el Salvador.

Así, por ejemplo, encontramos datos en el Protoevangelio de Santiago, titulado Tratado histórico de la Natividad de la Madre Santísima de Dios y siempre Virgen María, en el que leemos este fragmento que respira todo él humanismo y ternura: “Ana, Ana, el Señor ha escuchado tu oración. Concebirás y darás a luz y de tu descendencia se hablará en todas partes. Y se le cumplió a Ana su tiempo y en el noveno mes dio a luz. Y preguntó a su comadrona: ‘Qué es lo que he dado a luz?’ Y la comadrona le respondió: ‘Una niña’. Y reclinó a la niña en la cuna.”

“De tu descendencia se hablará en todas partes”.La fiesta de la Natividad de María nos trae la vivencia gozosa de esta afirmación. Afirmación que también encontramos, en este caso, en el Nuevo Testamento, en el canto del Magnificat que resume, en el Evangelio según San Lucas, la espiritualidad de María: “Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Todopoderoso obra en mi maravillas”.

No hay duda de que el nacimiento de María indica el momento culminante de la “historia de la salvación”, la encarnación del Hijo de Dios en las entrañas virginales de María. San Pablo, en la carta a los Gálatas, nos deja esta afirmación muy clara en este sentido. “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley” (Ga 4,4).

Sin embargo, la fiesta del próximo martes, llamada popularmente fiesta de las vírgenes encontradas, nos habla de lo que podemos llamar la función de María en la geografía de la salvación. ¿Qué queremos decir con esta expresión, que recientemente ha surgido con fuerza en la teología mariana? Queremos decir que María ha dado una especie de continuidad y una concreción de la encarnación de Jesucristo, haciéndose familiar y contemporánea de la geografía del cristianismo. De esta manera, ella ha dado sus numerosos nombres a santuarios, ermitas y templos presentes en todo el mundo.

Deseo acabar con una plegaria que he encontrado en la homilía de Juan Pablo II en el santuario de Loreto, el 8 de septiembre de 1979: “Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, ha anunciado la alegría en todo el mundo. Hoy es, pues, el día de esta alegría. La Iglesia, el 8 de septiembre, nueve meses después de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, celebra el recuerdo de su nacimiento. El día del nacimiento de la Madre nos invita a dirigir nuestros corazones hacia el Hijo, porque de Ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios, que borrando la maldición, nos trajo la bendición, y triunfando de la muerte nos dio la vida eterna. Así pues, la gran alegría de la Iglesia pasa del Hijo hacia la Madre. El día de tu nacimiento es en verdad un preanuncio y el comienzo del mundo mejor. Y por este motivo la liturgia de hoy confiesa y anuncia que el nacimiento de María irradia su luz sobre todas las Iglesias que hay en el mundo”.

También irradia este gozo sobre nuestra diócesis, tan enriquecida con advocaciones y santuarios marianos y con la constantes manifestaciones de devoción de nuestro pueblo cristiano.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa



jueves, 23 de julio de 2009

Pollo a la carta

En febrero de 2006, en la 56ª edición del Festival de Berlín se celebró una competición de Cortometrajes con temática relacionada con la comida y el hambre.
Se presentaron más de 3600 cortos de todo el mundo, de entre los cuales, sólo 32 fueron elegidos para ser proyectados en el Festival.
El siguiente cortometraje, "Pollo a la carta", ganó en la categoría de mejor Cortometraje elegido por el público.

Puede parecer duro, pero es una triste realidad.






martes, 7 de julio de 2009

CARITAS IN VERITATE


“Caritas in Veritate” (“La Caridad en la Verdad”), es la tercera encíclica del Santo Padre Benedicto XVI y ha sido presentada en la mañana de hoy en el aula Juan Pablo II del Vaticano.



La encíclica, de temática social, plantea una nueva síntesis humanista que permita superar los desafíos de la globalización y explica cómo la caridad es el pilar sobre el que debe reedificarse la sociedad.



Puedes descargarte el texto íntegro de la encíclica aquí.



Con esta encíclica, como el propio Benedicto XVI explicó antes de su presentación, trata de profundizar en algunos aspectos del desarrollo integral de nuestra época, a la luz de la caridad en la verdad.



El documento contiene una reflexión sobre las condiciones de un desarrollo integral y un progreso sostenible.



Supone una nueva contribución que la Iglesia ofrece a la humanidad en su compromiso por un progreso sostenible, en el respeto pleno de la dignidad humana y de las exigencias reales de todos.



El Papa firmó la encíclica el pasado lunes 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, día en que concluyó su reflexión en las Vísperas exhortando: Pidamos que Cristo viva en nuestros corazones y nos haga ser hombres nuevos, que actúan según la verdad en la caridad.



domingo, 5 de julio de 2009

Vacaciones





Ha comenzado para muchas personas el deseado tiempo de vacaciones. Descansar es uno de los mandamientos que Dios propone al hombre, pues Él mismo en la Biblia dice que descansó el séptimo día de la creación. Necesitamos descansar porque somos frágiles y el peso del curso se nota en el interior del corazón. Pero ¿sabemos descansar?



Para mucha gente el mero hecho de salir y cambiar de vivencias supone un descanso, pero para la mayoría el verano se convierte en un tiempo frenético en el que la diversión, el viaje o el gasto excesivo se convierte en un motivo de mayor tensión, y al final vuelven de vacaciones deseando recuperar la vida ordinaria. Y es que el cristiano sabe que por muy lejos que salgamos, si el corazón no está tranquilo y no se tiene paz interior, no hay verdadero descanso. Es más, un descanso meramente exterior no resuelve el verdadero cansancio humano, que consiste en tener paz consigo mismo, con los demás y con Dios.



Por eso qué buen momento son las vacaciones para poner un poco de orden en el interior de nosotros mismos, para revisar aquellos aspectos de nuestra vida que son muy mejorables y sobre todo para recuperar un trato amable y cordial con Dios y con todos aquellos a quienes amamos.



Las vacaciones deberían ser el mejor tiempo del año para conocer más a fondo cómo va el timón de nuestra vida y hacia dónde queremos dirigirla. Un tiempo para escuchar con más atención a nuestros familiares y amigos y, sobre todo, para escuchar la voz de Dios.



Rvdo. D. Jesús Higueras

Párroco de Santa María de Caná

Pozuelo de Alarcón (Madrid)