Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Amigo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Amigo. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de julio de 2010

El Cardenal Amigo tendrá una calle en Paradas

El Ayuntamiento de Paradas aprobó en el pleno extraordinario celebrado en la tarde de ayer jueves 29 de julio, la inclusión del Cardenal Amigo en en nomenclátor de la villa.

Dicha propuesta, presentada a iniciativa del Foro Cristo de la Vera Cruz y del grupo de formación y catequesis de la Vera Cruz de la Parroquia de San Eutropio, fue aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos con representación (Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Unida, Partido Popular y Coalición Independiente de Paradas).

Con anterioridad (en enero de 2010) el Foro Cristo de la Vera Cruz y el grupo de formación solicitaron al Ilmo. Sr. Alcalde de Paradas la apertura de un expediente con objeto de que en Paradas se le dedicase una calle al Cardenal Amigo, dándose traslado de dicha iniciativa a las instituciones y asociaciones más representativas de la localidad, con la intención de hacer partícipes de esta petición al resto de la comunidad parroquial y a todo el pueblo de Paradas.

Como no podía ser de otra forma, la iniciativa gozó de buena acogida y a principios del mes de julio se entregaron en el Excmo. Ayuntamiento de Paradas las adhesiones que reflejaban el clamor de esta petición entre los vecinos de Paradas:

- Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora del Mayor Dolor.
- Hermandad y Primitiva Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y Santísima Virgen de los Dolores.
- Real y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Santísimo Cristo de la Misericordia en su Traslado al Sepulcro, María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista.
- Consejo Local de Hermandades de Penitencia de Paradas.
- Asociación Nuestra Señora de los Remedios.
- Asociación para la Integración de Personas con Discapacidad “Entre Todos”.
- Asociación de Cooperación Internacional “La Mandioka”.
- Paradas Balompié.
- Club Baloncesto Paradas.
- Club de Atletismo “Filípides”.
- Peña Sevillista Paradense.
- Peña Cultural Flamenca Miguel Vargas.
- Colectivo Cultural Cafetería Loren’s.
- “Mi Opá y Mi Omá”.
- Empleados de la oficina de Paradas de Caja Rural del Sur.
- D. Alfonso Muñoz-Repiso Pérez, ex Alcalde de Paradas.
- D. Vicente Vera González, ex Alcalde de Paradas.
- D. Joaquín Torres Parrilla, Juez de Paz de Paradas.

Para el Foro Cristo de la Vera Cruz, junto con el grupo de formación y catequesis de la Vera Cruz, ha sido un honor haber liderado esta iniciativa popular y agradecemos una vez más la colaboración y apoyos recibidos.

La inclusión del Cardenal Amigo en el nomenclátor de Paradas, no sólo es un acto de justicia, sino una acción que honra a nuestro pueblo y a nuestros regidores al mostrar públicamente su reconocimiento hacia tan meritorio benefactor de nuestra sociedad.

Más información:

- Petición de calle para el Cardenal Amigo


- Adhesiones a la solicitud de calle para el Cardenal Amigo


lunes, 5 de julio de 2010

Adhesiones a la solicitud de calle para el Cardenal Amigo

En el pasado mes de enero, a iniciativa de este Foro Cristo de la Vera Cruz y del grupo de Formación de la Vera Cruz de la Parroquia de San Eutropio, se solicitó al Ilmo. Sr. Alcalde de Paradas la apertura de un expediente con objeto de incluir al Cardenal Amigo en el nomenclátor de nuestro pueblo, dándose traslado de dicha iniciativa a instituciones y asociaciones más representativas de la localidad, con la intención de hacer partícipes de esta petición al resto de la comunidad parroquial y a todo el pueblo de Paradas.

Esta iniciativa ha gozado de buena acogida y en la mañana de hoy se ha entregado un escrito en el Excmo. Ayuntamiento de Paradas con las siguientes adhesiones recibidas hasta la fecha:

- D. Alfonso Muñoz-Repiso Pérez, ex Alcalde de Paradas.

- D. Vicente Vera González, ex Alcalde de Paradas.

- D. Joaquín Torres Parrilla, Juez de Paz de Paradas.

- Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora del Mayor Dolor.

- Hermandad y Primitiva Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y Santísima Virgen de los Dolores.

- Real y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Santísimo Cristo de la Misericordia en su Traslado al Sepulcro, María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista.

- Consejo Local de Hermandades de Penitencia de Paradas.

- Asociación Nuestra Señora de los Remedios.

- Asociación para la Integración de Personas con Discapacidad “Entre Todos”.

- Asociación de Cooperación Internacional “La Mandioka”.

- Paradas Balompié.

- Club Baloncesto Paradas.

- Club de Atletismo “Filípides”.

- Peña Sevillista Paradense.

- Peña Cultural Flamenca Miguel Vargas.

- Colectivo Cultural Cafetería Loren’s.

- “Mi Opá y Mi Omá”.

- Empleados de la oficina de Paradas de Caja Rural del Sur.

Agradecemos profundamente la colaboración y apoyos mostrados y esperamos que pronto el Cardenal Amigo sea incluido en nuestro nomenclátor, lo cual no sólo será un acto de justicia sino una acción que honrará a nuestro pueblo de Paradas.

viernes, 15 de enero de 2010

Petición de calle para el Cardenal Amigo

A iniciativa del grupo de formación parroquial de la Vera Cruz y de este Foro, el pasado 11 de enero se entregó un escrito en el Ayuntamiento de Paradas dirigido al Excmo. Sr. Alcalde solicitando la apertura de un expediente con objeto de que fray Carlos Amigo sea incluido en el nomenclátor de Paradas, de modo que quienes así lo deseen puedan adherirse a esta petición.

Como es sabido, la Diócesis de Sevilla ha tenido el gran honor de ser presidida durante 27 años por Su Eminencia Reverendísima Fray Carlos Amigo Vallejo. La Archidiócesis ha sentido el orgullo de tener a uno de los diez Cardenales de la Iglesia de nacionalidad española. Y este orgullo es doble, por la gran dignidad que en sí representa y por la estrecha vinculación y apoyo de este Pastor hacia su rebaño.

Paradas ha sido consciente de ello y siempre que fray Carlos nos ha visitado las muestras de cariño hacia y por parte de nuestros vecinos y vecinas han sido evidentes.

Pero la meritoria labor de Su Eminencia va más allá de su ingente tarea como hombre de Iglesia. Fray Carlos Amigo Vallejo, no sólo ha sabido ganarse el aprecio de toda la ciudadanía y de sus instituciones, tanto religiosas como civiles, sino que ha participado plenamente en ellas, siendo un referente necesario en el mundo social, cultural y académico. Basta recordar que ha sido impulsor de importantes congresos religiosos internacionales eclesiásticos celebrados en Sevilla y que S. S. Juan Pablo II, de santa memoria, visitó nuestra Archidiócesis en dos ocasiones.

Por todo ello, y atendiendo a su meritoria y continuada labor, este grupo de paradeños y paradeñas ha tenido el honor de solicitar al Excmo. Sr. Alcalde de Paradas que emita las órdenes oportunas para que se dé comienzo al expediente mencionado.

En las próximas fechas trasladaremos esta iniciativa a las diferentes instituciones y asociaciones representativas de la localidad, con la intención de hacer partícipes de esta iniciativa al resto de la comunidad parroquial de San Eutropio y a todo el pueblo de Paradas.

La inclusión de Fray Carlos Amigo en el nomclátor de Paradas no sólo será un acto de justicia, sino una acción que honrará a nuestro pueblo y a sus regidores al mostrar públicamente su reconocimiento a tan meritorio benefactor de nuestra sociedad.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Despedida del Cardenal Amigo el viernes 13 de noviembre

La Catedral de Sevilla acogerá el próximo viernes 13 de noviembre una Eucaristía de despedida y de acción de gracias por el ministerio del Cardenal Amigo Vallejo, quien durante más de 27 años ha sido nuestro Arzobispo. Será él mismo quien presida la misa, que se celebrará a las 20 horas.

El nuevo Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Peregrina, tendrá el saludo del comienzo de la misa.

Ese día 13 de noviembre la Iglesia celebra la fiesta de San Leandro, quien fuera Obispo de Sevilla en el siglo VI. Precisamente en esta misma fecha, el año pasado la Santa Sede hizo público el nombramiento de Don Juan José como, entonces, Arzobispo coadjutor de la Archidiócesis.

El pasado 5 de noviembre se anunció la aceptación del Santo Padre de la renuncia de fray Carlos por razones de edad y automáticamente monseñor Asenjo se convirtió, a tenor del canon 409,1, en Arzobispo Diocesano de Sevilla.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Mons. Juan José Asenjo, nuevo Arzobispo de Sevilla

Este mediodía, el cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, y el arzobispo coadjutor, mons. Juan José Asenjo Pelegrina, han comparecido en el Arzobispado ante los medios de comunicación para informar que el Santo Padre, Benedicto XVI, ha aceptado la renuncia de mons. Amigo como arzobispo de Sevilla. Desde hoy, mons. Asenjo gobierna la Archidiócesis. El nuevo arzobispo de Sevilla ha dado lectura a un mensaje, cuyo texto íntegro reproducimos a continuación.



MENSAJE DE MONS. JUAN JOSÉ ASENJO A LA ARCHIDIÓCESIS

Queridos hermanos y hermanas:

1. En el día en que la Santa Sede hace pública la aceptación de la renuncia del señor Cardenal Arzobispo, Fray Carlos Amigo Vallejo, al gobierno pastoral de la Archidiócesis, y yo inicio mi ministerio como Arzobispo de la Iglesia metropolitana de Sevilla, quiero compartir con vosotros mis sentimientos de gratitud al Señor, que me llama a continuar en esta Iglesia el ministerio de salvación al que él ha servido a lo largo de veintisiete años. Comparto con vosotros también mi confianza en el poder de la gracia de Dios, que suplirá mis limitaciones. Agradezco al Santo Padre Benedicto XVI la benevolencia que me demuestra con este encargo, y a la que espero corresponder siempre, en comunión con él y con el Colegio de los Obispos. Cuando está a punto de cumplirse un año de mi nombramiento como Arzobispo Coadjutor, quiero agradecer de corazón al señor Cardenal la acogida cordial y fraterna que desde el primer día me ha dispensado, el testimonio de su entrega incansable al servicio de la Archidiócesis, y sus consejos, que tanto me van a servir en el ministerio que hoy inicio en el nombre del Señor, y con los que espero seguir contando en el futuro.

2. Doy gracias a Dios por los meses en que he colaborado con él en el trabajo pastoral y el gobierno de esta Iglesia particular, en los que, a pesar de mi dedicación parcial a la Diócesis de Córdoba como Administrador Apostólico, he ido conociendo gradualmente la historia venerable de la Archidiócesis y sus instituciones más señeras, algunas de las cuales perviven todavía. He ido conociendo también las actuales realidades diocesanas, el Consejo Episcopal, las Delegaciones y organismos de la Curia, el Cabildo Metropolitano, los sacerdotes y seminaristas, los diáconos permanentes, los miembros de la Vida Consagrada, los movimientos y asociaciones apostólicas, la Caritas Diocesana y a muchos hermanos y hermanas de la gran familia de las Hermandades y Cofradías, tan arraigadas en nuestro pueblo. A lo largo de estos meses he conocido a sacerdotes magníficos, y a religiosos y religiosas que están trabajando con entrega ejemplar en muy diversos apostolados, tanto en la vida activa como desde el silencio del claustro. He conocido además a centenares de laicos, que aman a Jesucristo y a la Iglesia y que están sinceramente comprometidos en el apostolado y en los distintos ministerios eclesiales en las parroquias. He conocido, por fin, una Iglesia viva y dinámica, que a pesar de las duras condiciones que nos impone la secularización, está empeñada con entusiasmo en el anuncio de Jesucristo a nuestro mundo y en la revitalización de la parroquia, casa de la comunidad cristiana, objetivo último del Plan Diocesano de Pastoral. Todo ello, junto con la devoción entrañable que nuestro pueblo profesa a la Santísima Virgen, expresada en la riqueza de advocaciones que jalonan toda la geografía diocesana en innumerables santuarios y ermitas, es para mí motivo de fundada esperanza.

3. A todos os agradezco vuestra acogida cordial y vuestro ofrecimiento sincero de colaborar conmigo en el servicio a esta Iglesia ya tan querida por mí. A todos os saludo con afecto fraterno. En mi saludo quiero incluir también a los hermanos Obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla, a las autoridades, y sobre todo a quienes la Iglesia encomienda especialmente al ministerio del Obispo, los preferidos del Señor. Me refiero a los pobres, los enfermos, los ancianos que viven solos, los presos, los parados, los inmigrantes, los que han perdido toda esperanza y cuantos sufren como consecuencia de la crisis económica. Pero permitidme que, en particular, reitere a mis hermanos sacerdotes, a los diáconos y a los seminaristas el propósito prioritario de mi ministerio de estar cerca de ellos, de acogerles como padre, hermano y amigo, de escucharles, alentarles y acompañarles en su fidelidad personal, en su voluntad de seguir al Señor y en su tarea evangelizadora y santificadora.

4. En los inicios de mi ministerio tengo muy presentes a nuestras familias, fundadas en los valores del Evangelio, que viven la fidelidad y entrega mutua, la perseverancia en el vínculo del sacramento del matrimonio, la dedicación a la educación cristiana de los hijos y los valores de la solidaridad, que tanto están sirviendo en estos momentos a superar las dificultades espirituales y materiales en que les sitúa la crisis económica. Tengo también muy presentes a los educadores, a los catequistas y profesores de religión, que sirven a la educación integral de nuestros niños y a su iniciación en la fe. Pienso con especial afecto en los jóvenes, esperanza de la Iglesia, empeñados en su propia formación humana y cristiana y llamados a construir la nueva civilización del amor. A todos les invito a prepararse para participar con entusiasmo en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011.

5. Renuevo y actualizo en este día con todo el entusiasmo de que soy capaz las actitudes de amor a Jesucristo y a su santa Iglesia con que inicié hace cuarenta años el ministerio sacerdotal y que he procurado mantener, con la ayuda de Dios, a lo largo de mis trece años largos de ministerio episcopal. Soy consciente de que recibo un preciado tesoro, tallado a lo largo de los siglos por tantos pastores insignes de esta sede hispalense y por miles de nombres que no figuran en los anales de la historia diocesana, pero que están escritos en el corazón de Dios. Con la ayuda del Señor, que nunca me va a faltar, espero acrecentar el legado que se me entrega y contribuir a escribir otro tramo –Dios quiera que lleno de frutos sobrenaturales y evangelizadores- de la historia de nuestra Iglesia diocesana.

6. Como os decía en la alocución de mi toma de posesión, inicio mi ministerio con la conciencia muy viva de que no me pertenezco a mí mismo, sino a Jesucristo y a vosotros, mi nueva familia en la fe, por la que, como San Pablo, me gastaré y me desgastaré (cf. 2 Cor 12,15), entregando mi tiempo, mi salud, mis capacidades y energías todas a la Nueva Evangelización, a la pastoral de la santidad, al servicio de la comunión y de la verdad que salva, y a la edificación de comunidades vivas, orantes y fervorosas, que viven de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, comunidades unidas y fraternas, que viven la alegría de la salvación y que anuncian a Jesucristo vivo con la palabra y, sobre todo, con el testimonio elocuente, atractivo y luminoso de su propia vida.

7. Soy consciente también de que en esta porción de la viña del Señor que es la Iglesia diocesana de Sevilla, soy al mismo tiempo sarmiento y humilde viñador y de que mi trabajo pastoral será imposible sin una comunión profunda y estrecha con Jesucristo, pues sólo la unión con Él será garantía de eficacia y de veracidad en mi ministerio. Sólo Él da fecundidad a la acción de los evangelizadores, pues “ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el incremento” (1 Cor 3,7). Por ello, en este Año Sacerdotal, me encomiendo a la intercesión de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, del patrono de los sacerdotes españoles, San Juan de Ávila, de los santos arzobispos sevillanos Isidoro y Leandro, del Beato Marcelo Spínola y de Santa Ángela de la Cruz, en cuya fiesta inicio mi ministerio como Arzobispo metropolitano. A todos ellos les pido que intercedan por mí ante el Señor, para que sea el pastor según su corazón que Él espera de mí, y para que, en esta hora en que bulle por todas partes el desaliento y la desesperanza, sea también sembrador de esperanza, “servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”, como nos pedía a los Obispos la exhortación apostólica Pastores gregis.

8. Me encomiendo, sobre todo, a la intercesión maternal de la Virgen de los Reyes, para que Ella me acompañe y ayude a consagrarme, en una dedicación plena, definitiva y exclusiva a la persona y a la obra de su Hijo y al servicio de esta Iglesia particular y de todos sus hijos e hijas. Me encomiendo también a vuestras oraciones, especialmente de las monjas contemplativas y de los enfermos. Pedid todos al Señor, también los fieles de la querida Diócesis de Córdoba, a la que deberé seguir sirviendo por algún tiempo, que me custodie en su amor y que haga eficaz mi ministerio para gloria de Dios.

Sevilla, 5 de noviembre de 2009,
Festividad de Santa Ángela de la Cruz

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla



miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Cardenal muestra su preocupación por la ofensiva laicista

El cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, mostró ayer su preocupación por las consecuencias de una ofensiva de corte laicista que trata de impregnar todas las esferas de nuestra sociedad. En declaraciones a los medios de comunicación antes de entrar en la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, mons. Amigo declaró que "ojalá fuera seria e inteligente, porque no podemos convertir la laicidad en una especie de circo donde cada uno hace su numerito todos los días".

En referencia a las iniciativas ciudadanas en contra del aborto, el cardenal manifestó que "la vida ni es negociable ni puede ser objeto caprichoso de las personas que están al lado del que tiene que nacer". Mons. Amigo reiteró la actualidad "clara, mantenida y sin fisuras de la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte, que queda fuera de cualquier tipo de manipulación y de negociación".

Manifestación del 17 de octubre

Aludió también a la manifestación que está anunciada en Madrid para el próximo 17 de octubre: "Hay una serie de grupos, cristianos y no cristianos, porque hay motivaciones no exclusivamente religiosas y sí del derecho a vivir, que quieren manifestarse y decir en la calle lo que piensan. Están en su legítimo derecho y -añadió- aplaudimos a todos los que defienden el derecho a la vida". Concluyó su intervención en esta línea, recordando que "son muchas las acciones que hemos emprendido en defensa de la vida, pero sin duda la más eficaz es educar y formar a las personas en el respeto a la vida desde el momento de la concepción".

Fuente: www.archisevilla.org


viernes, 1 de mayo de 2009

Derechos sociales y caridad política


Reproducimos a continuación la síntesis de la carta pastoral que nuestro Cardenal Arzobispo ha publicado con motivo de la festividad de San José Obrero (1 de mayo).

DERECHOS SOCIALES Y CARIDAD POLÍTICA, ""SÍNTESIS"" de la carta pastoral con motivo de la festividad de San José Obrero (01-05-09)

Estamos viviendo unos momentos de enorme preocupación social. Existe, sobre todo en el ámbito laboral, una más que justificada inquietud, en gran parte provocada por la flexibilidad del trabajo y la precariedad del empleo. Las repercusiones que todo ello provoca en el individuo y en la familia son de inseguridad y no poco temor ante lo que se avecina. ¿Qué respuesta es la que puede dar la Iglesia desde su inexcusable misión evangelizadora? ¿Cómo ha de ser una pastoral obrera acorde con lo que los hombres y las mujeres del trabajo necesitan en estos momentos?

La pastoral obrera, dentro de la pastoral de conjunto, está buscando nuevos caminos de evangelización en los que, desde un renovado compromiso de fidelidad al Evangelio, sepa asumir los nuevos retos que el mundo del trabajo presenta. Es la comunidad entera quien asume este papel evangelizador y misionero.

La crisis: realidad y pretexto

La situación laboral y social pasa por momentos de especial dificultad. No nos puede dejar indiferentes, sino que exige no pocos cambios en las actitudes y en las acciones a emprender, siempre desde nuestra condición de cristianos y de evangelizadores, y dentro del ámbito de la pastoral obrera. Estando muy atentos a la hora de proponer nuevas iniciativas, no sea que los programas sean nuevos y las actitudes envejecidas y caducadas.

No podemos menos que hacer una llamada a todos los hombres en general, y a los cristianos en especial, para que no eludamos la responsabilidad que individualmente nos corresponde. Es volver a insistir en que difícilmente puede cambiar el mundo si el corazón del hombre sigue tan endurecido.

Benedicto XVI ha dicho que "un elemento fundamental de la crisis es precisamente un déficit de ética en las estructuras económicas (...) La ética no es algo que está fuera de la economía, sino dentro, y que la economía no funciona si no lleva consigo el elemento ético" (A los periodistas 17-3-09).

Caridad política

Junto a los derechos hay siempre unas responsabilidades que, desde nuestro punto cristiano, responden a lo que podemos llamar, en alguna forma, caridad política, laboral, familiar.

Suele acusarse a la Iglesia de "meterse" en política, de ingerirse en los asuntos públicos. Más bien, lo que había que reprocharle es que los católicos no ejercieran su derecho a interesarse positivamente por todo cuanto atañe al bien común y a la presencia de doctrina social de la Iglesia en el mundo del trabajo. Nunca debe ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos.

Como católicos, no tenemos vocación alguna para ser litigantes permanentes con las administraciones públicas, pero sí defensores de los derechos que nos asisten como ciudadanos y como creyentes. No nos consideramos víctimas de sistema alguno, sino testigos del Cristo resucitado. Tampoco queremos ser unas gentes destinadas a vivir en una escondida catacumba, sino dar testimonio del Evangelio a plena luz. No solo no nos dejamos apabullar por los avances científicos y técnicos, sino que deseamos ser auténticos pioneros del estudio y de la investigación. Pero no podemos permanecer como hombres y mujeres impasibles ante el sufrimiento de los demás, sino defender la auténtica dignidad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte.

Una pastoral obrera renovada

La acción de la Iglesia en el mundo obrero tiene que realizarse, evidentemente, desde la incuestionable lealtad a la fe cristiana, que reconoce a Cristo como el único Salvador, y al Evangelio como la buena noticia de salvación‑liberación para el hombre. La fidelidad al mensaje evangélico, no sólo no amortigua la sensibilidad de una conciencia obrera que lucha contra las opresiones injustas, sino que la estimula y orienta en un verdadero camino de justicia.

Una Iglesia que no puede claudicar de su fe ante un mundo que parece exigir el tener que claudicar obligatoriamente ante unas estructuras y a unas categorías de pensamiento extrañas a la misma dignidad de la persona. La Iglesia está en el mundo para evangelizar y, por eso mismo, debe conocer y sentir como propios los problemas, las angustias y las aspiraciones individuales y sociales de los hombres. Pero, el Evangelio no se recicla, sino que se vive fielmente y así se ofrece al mundo.

La pastoral obrera se realiza dentro de una pastoral de conjunto, es decir, unida y coordinada en la pastoral general, con la que la diócesis quiere hacerse presente en medio de los hombres que viven entre nosotros y a los cuales deseamos hacer partícipes del Evangelio que hemos recibido.

Con el aval evangélico de la esperanza

Se necesita una nueva pastoral obrera, sin nostalgias del pasado ni prevenciones negativas futuras, pero sin esconder el Evangelio de Jesucristo, que ha de ofrecerse al mundo del trabajo. Una pastoral obrera fiel a sus principios y a las personas a las que quiere llegar y servir; abierta y promotora de integración; participativa y comunitaria; signo y aval de credibilidad evangélica; inequívocamente eclesial; que guarda, vive y celebra la palabra de Dios; con incuestionable sentido confesional y católico.

Las parroquias deben incluir en sus planes pastorales la atención a las personas más afectadas por la crisis, denunciando la injusticia, exigiendo compromisos de la administración, y motivando a la comunidad parroquial para que comparta sus bienes.

La pastoral obrera debe concienciar a la Iglesia sobre la situación que se está viviendo, y hacerla presente en aquellas acciones encaminadas a lograr la superación de una crisis económica y social de tanta trascendencia individual y familiar. Intensificar la formación del laicado para posibilitar una respuesta y un compromiso coherente con la fe y con la doctrina social de la Iglesia.

A la Virgen María y a su esposo San José, ejemplo admirable de trabajador, encomendamos todas y cada una de las acciones pastorales que nuestra Iglesia diocesana quiere llevar a cabo en el mundo del trabajo.

En Sevilla a uno de mayo de dos mil nueve, fiesta de San José Obrero.

+ Carlos, Cardenal Amigo Vallejo
Arzobispo de Sevilla

jueves, 26 de marzo de 2009

El camino de la misericordia

Reflexión:

El hombre piensa y actúa creyendo que se basta y sobra a sí mismo. No tiene necesidad de Dios. Las consecuencias no pueden ser más nefastas: autosuficiencia y arrogancia, ambición y vanagloria, utilización egoísta del poder... El pecado es la mala voluntad del hombre libre que se empeña en volver las espaldas a Dios. Quien hace mal a los ojos de Dios cae en la injusticia y el desprecio a los demás.

El pecado es como un cáncer invisible que va matando lo mejor que puede haber en la persona: la capacidad de respetar y querer a sus semejantes. El pecado hunde en la inmensa tristeza de haber caído en la peor de las corrupciones: la de uno mismo. Ha perdido su propia identidad como persona y, por supuesto, como cristiano. Pero en el camino del retorno siempre está abierta la puerta de la misericordia.

Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla

martes, 17 de marzo de 2009

Apóstol por gracia de Dios


El próximo jueves 19 de marzo, festividad de San José (día de precepto), la mayoría de las diócesis españolas celebran el Día del Seminario. Nuestra sociedad necesita de jóvenes que sepan escuchar y aceptar la llamada de Cristo. Así nos lo transmite nuestro Cardenal Arzobispo, fray Carlos Amigo, en la carta pastoral que con tal motivo nos ofrece.

Elevemos oraciones a Dios Nuestro Señor, para que todos, especialmente los más jóvenes, estén alertas y dispuestos a aceptar la llamada de Cristo.

APÓSTOL POR LA GRACIA DE DIOS

Carta Pastoral Día del Seminario (19/03/2009)

La forma de llegar a la meta puede ser distinta, pero el llamamiento siempre proviene de la misma voz: Jesucristo.

Ayer fueron los apóstoles, el joven acomodado que buscaba el verdadero camino de su vida, y el apóstol Pablo, que de perseguidor fue llamado a ser un incansable ministro del Evangelio.

Ahora, nos encontramos con situaciones muy parecidas. Cristo y la Iglesia necesitan apóstoles, evangelizadores, sacerdotes, y el Señor va entrando en el corazón de muchos jóvenes para decirles: ¡ven y sígueme!

Como el del Evangelio, nos encontramos con jóvenes que tienen encima una serie de hipotecas que les cuesta trabajo dejar: su libertad, condicionada tantas veces por el capricho y el egoísmo. La comodidad que les hace esclavos del estado de ánimo; el miedo a un compromiso serio y para siempre.

Hay no pocos jóvenes que están llenos de prejuicios, de recelos y hasta con antipatía por todo lo que se relaciona con la Iglesia. También a San Pablo le llegó el momento en el que se le abrieron los ojos. Y lo vio de una manera más real y distinta.

Importancia de la Palabra

Suelen quejarse, especialmente los jóvenes, de no tener las cosas claras, muchas ambigüedades, interrogantes, conductas difíciles de comprender...

Sin duda, habrá que buscar la orientación y la luz, pero en la fuente auténtica del conocimiento que es la Palabra de Dios. Acercarse a ella, reflexionar, hacerla propia y tenerla como norma de vida.

Entonces cambia todo. Ya se sabe qué camino hay que tomar, qué deseos y aspiraciones son los que se quieren alcanzar, qué ayuda es la que se nos debe prestar.

Cristo es quien llama. No podía ser de otra manera: Él ha fundado la Iglesia y necesita servidores para que pueda llevar a cabo su obra evangelizadora. Es decir, anunciar el Evangelio y servir a todos en la caridad, particularmente a los enfermos y a los pobres. Las formas de hacerlo serán distintas, pues si son muchas las necesidades, variados han de ser los ministerios.

El camino del apóstol

Cuando a un joven le propone su misma conciencia, ayudada por algunas personas - sacerdote cercano, catequista, amigo - la posibilidad de iniciar el camino de la preparación para ser sacerdote, para hacerse "seminarista", surge más la perplejidad que el rechazo: ¿Por qué a mí? ¡Porque Cristo te necesita! Si no te quisiera como servidor de su Iglesia, no habría puesto ni ese deseo en tu corazón, ni a esa persona en tu camino.

Puede costar, y mucho, tomar una decisión tan importante. No estás solo. Dios te acompaña. A tu debilidad, Él pone su bondad y su fuerza.

El seminarista lleva una vida entregada, por completo, a prepararse para realizar la vocación sacerdotal a la que ha sido llamado. Lo cual, ya desde un punto de vista meramente humano, es algo importante y que produce una felicidad serena y alegre: ¡Sé lo que quiero y estoy trabajando por conseguirlo! Dios y las personas que están cerca te ayudarán para alcanzar la meta, que no solamente es la de ser sacerdote, sino la de servir, como Cristo, a la Iglesia y a la sociedad.

Como es fácil de comprender, una vida llevada de esta manera conduce a una felicidad peculiar: la de la santidad. Es decir: estar siempre pendiente de la voluntad y el querer de Dios. Se terminaron las dudas, las ambigüedades y el desconcierto. Ya sé lo que deseo: lo que Dios quiera de mí.

El Seminario

El Seminario es, ante todo, casa de oración, donde se busca, en la Palabra de Dios, la luz y la fortaleza que necesitan los que han sido elegidos y llamados para ser sacerdotes. El estudio es fundamental para conocer la "ciencia de Dios" y poder transmitírsela a los demás. Pero también, el Seminario es una escuela donde se aprende, en la convivencia de cada día, el mandamiento nuevo del amor fraterno, del servicio a los demás, de la caridad sin límites ni fronteras.

Que necesitamos la colaboración y la ayuda de todos, es más que evidente. El reconocimiento y apoyo a los formadores, acompañar y animar a los seminaristas... Y la ayuda económica, imprescindible para que se pueda llevar adelante una obra tan necesaria como es la del Seminario.

Ante todo, lo que os pedimos es que no dejéis un solo día de dar gracias a Dios por los sacerdotes, y por los que se preparan para serlo. Que pidáis abundancia de vocaciones y que el Señor abra los oídos para escuchar la voz de la conciencia que llama a una vocación sacerdotal. Para los seminaristas, el regalo de la perseverancia y de la santidad.

Que la Santa Virgen María cuide siempre de los que su Hijo ha llamado para servirnos a todos.

Carlos, Cardenal Amigo Vallejo
Arzobispo de Sevilla