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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Manifiesto en defensa de la vida

En las últimas semanas ha trascendido un manifiesto en defensa de la vida firmado por una serie de hermandades de penitencia de Sevilla (de Triana - Los Remedios), difundido a su vez por la Archidiócesis de Sevilla y al que también se han adherido públicamente otras hermandades, entre ellas la de la Vera Cruz de Sevilla.

Y como no podía ser de otro modo, en la línea que desde este espacio siempre se ha defendido, el Foro Cristo de la Vera Cruz quiere manifestarse en similares términos, afirmando:

1. Que el Foro Cristo de la Vera Cruz ha defendido, defiende y defenderá el derecho a la vida desde el momento de su concepción hasta el de su muerte natural.

2. Que esta defensa viene provocada no sólo por el mandato de la Santa Madre Iglesia sino por la convicción de que el derecho a la vida es inalienable de los seres humanos y anterior y soporte de cualquier otro derecho de las personas, pues sólo el derecho a la vida puede permitir el desarrollo del resto de derechos y libertades.

3. Que la protección del derecho a la vida debe ser aún más fuerte en aquellas circunstancias como la del nasciturus (concebido pero no nacido) o en casos de avanzadas edades y enfermedades en que el sujeto se encuentre en una posición que impida la protección de dicho derecho por sus propios medios.

4. Que no existe ninguna justificación que permita a las personas decidir por el derecho a la vida de otros seres humanos, por dramáticas que pudiesen parecer las muchas circunstancias que el día a día nos presenta, y que está en manos de toda la sociedad, desde los poderes públicos hasta los ciudadanos poner todo nuestro empeño por conseguir una protección cada vez mayor de la vida humana.

5. Que es por ello que los poderes públicos deben poner los medios necesarios para reforzar la protección del derecho a la vida incluyendo desde las reformas legislativas necesarias hasta las políticas de fomento y servicios sociales necesarias para que no haya motivos para no defender el derecho a la vida.

6. Que el Foro Cristo de la Vera Cruz ha desarrollado y continuará haciéndolo, en la medida de sus posibilidades, acciones para aumentar la concienciación sobre la defensa del derecho a la vida, a través de su sitio web en internet, de la difusión de sus contenidos y mediante su presencia en redes sociales.

7. Que el Foro Cristo de la Vera Cruz ofrece su colaboración con esta finalidad, especialmente a las hermandades y cualesquiera otras asociaciones de la feligresía de Paradas.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Jornada por la Vida

El 25 de marzo es el día designado por la Conferencia Episcopal Española para celebrar la Jornada por la Vida, una fecha que nos recuerda que la vida humana tiene un valor sagrado que todos debemos reconocer, respetar y promover, porque es un don de Dios.

Con tal motivo, nuestro querido Arzobispo, mons. Asenjo, ha hecho pública una carta que se puede leer pulsando en el siguiente enlace: "Ante la Jornada por la Vida". 

La Jornada por la Vida quiere ser una invitación a orar y proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su final natural

Debemos adquirir un compromiso para anunciar a todos el Evangelio de la vida, de modo que podamos llegar a una sociedad que sustituya la cultura de la muerte que hoy impera por una cultura que acoja y promueva la vida.

Desde la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis de Sevilla se han organizado una serie de actividades, en torno a la Jornada por la Vida 2014,  enmarcados dentro de la Semana por la Vida, que se celebrará del 21 al 27 de marzo. Más información, en la página web de la Archidiócesis.


sábado, 6 de abril de 2013

Humano desde el principio (carta pastoral)


Carta pastoral de don Juan José Asenjo, del domingo 7 de abril.



Queridos hermanos y hermanas: 

En noviembre de 2007, la Conferencia Episcopal Española decidió instituir una Jornada específica por la Vida a celebrar todos los años el día 25 de marzo, fiesta de la Encarnación del Señor.

Pocas fechas son tan aptas, pues el misterio de la  Encarnación del Señor nos invita a considerar la grandeza y dignidad de la vida humana. En efecto, el Hijo de Dios comenzó su vida en la tierra en el seno de su Madre. Este misterio nos recuerda, pues, que la vida humana tiene un valor sagrado, que todos debemos reconocer, respetar y promover porque es un don de Dios. Al coincidir este año la fiesta de la Encarnación con el Lunes Santo, la Iglesia en España celebra la fiesta de la Encarnación y la Jornada de la Vida el lunes 8 de abril con el lema “Humano desde el principio”.

Son muchas las amenazas que se ciernen sobre la vida: el hambre, que padece un tercio de la humanidad; la violencia doméstica y la muerte de tantas mujeres a manos de aquellos con los que compartían su vida; los accidentes de tráfico, consecuencia muchas veces de la irresponsabilidad; las muertes en accidentes laborales, fruto en muchos casos de un liberalismo económico deshumanizado; la tragedia del SIDA que llena de dolor a muchas familias; las drogas, que roban la libertad y arrancan la vida de tantos jóvenes; la experimentación con embriones, muchos de los cuales son eliminados en el laboratorio; y sobre todo, el drama del aborto, que a su gravedad intrínseca, por ser la eliminación voluntaria de un ser humano, se une la tragedia de su aceptación sin pestañear por muchos conciudadanos nuestros en nombre del progreso y de la libertad de la mujer, una de las realidades más repulsivas de los últimos decenios, en opinión del filósofo Julián Marías.

Todavía está vigente en España la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que no es otra cosa que una liberalización total del aborto, considerado como un derecho de la mujer, mientras se conculcan los más elementales derechos del hijo que lleva en sus entrañas. Su carácter legal no le confiere el marchamo de moralidad, pues no todo lo que es legal es moral. El aborto es siempre una inmoralidad; no es progreso sino regresión. En realidad es un “crimen abominable”, como lo calificó el  Concilio Vaticano II. Esa misma calificación merece la eutanasia cuando lo que se busca es el acortamiento de una vida. 

Con la Jornada de la Vida, los Obispos españoles pretendemos que los católicos nos sensibilicemos ante este tema auténticamente mayor, y que tratemos de sensibilizar a aquellos conciudadanos nuestros que aceptan acríticamente el hecho del aborto, a los que tenemos que decir que más que un progreso, el aborto es siempre una regresión y el triunfo del más fuerte sobre el más débil. La Jornada quiere ser una invitación a las comunidades cristianas a orar y proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su ocaso  natural. De la oración debe brotar un compromiso decidido para anunciar a todos los que quieran escucharnos el Evangelio de la vida, de modo que paulatinamente vayamos sustituyendo la “cultura de la muerte” por una  cultura que acoja y promueva la vida. 

En las últimas décadas ha crecido, gracias a Dios, la conciencia de la dignidad sagrada de la persona humana, pero de modo selectivo. Todos abominamos de la tortura, la pena de muerte y la violencia contra las mujeres. Son muchos los voluntarios, sobre todo jóvenes, que se comprometen en el servicio a los pobres, aquí y en el Tercer Mundo. Todos sentimos la muerte de los trabajadores en accidentes laborales.  Dios quiera que vaya creciendo también nuestra conciencia de que la vida debe ser promovida, tutelada y defendida en todas sus fases. En este sentido, respaldo y aliento a las instituciones, confesionales o no, que promueven iniciativas a favor de la vida y que ayudan a las madres en circunstancias difíciles para que acojan generosamente el fruto de sus entrañas.

Ruego a los sacerdotes que en la eucaristía del lunes 8 de abril hablen del don sagrado de la vida y que organicen actos especiales de oración con esta intención. Ruego también a los catequistas, profesores de Religión y responsables de grupos y movimientos apostólicos que se impliquen en esta Jornada y que recuerden a todos que el derecho a la vida es el primer derecho fundamental. En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución por la que se invitaba a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad.   

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición. 

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

viernes, 5 de abril de 2013

Este soy yo... Humano desde el principio

8 de abril, Jornada por la Vida 2013.




La Iglesia quiere celebrar en esta Jornada por la Vida el don precioso de la vida humana, especialmente en las primeras etapas tras su concepción. En esta ocasión, de manera especial, ante la falta de protección a la que hoy en día está sometida.

La vida humana es sagrada, es un don que nos sobrepasa y sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término. Nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente. 

La Iglesia proclama que el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por tanto, se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida.

Oración:
 
Oh, María, Aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
A Ti confiamos la causa de la vida;
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar el Evangelio de la vida
con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios, Creador y amante de la vida.


martes, 5 de abril de 2011

Buena Muerte

La buena muerte o muerte digna, o como se la quiera llamar, la da la fe, la categoría al morir, la dignidad de quien sabe Quien le espera con los brazos abiertos.

Por eso, paradojas del Evangelio, los parias que morían en las calles de Calcuta en los tiernos brazos de la Madre Teresa, sintiéndose al final amados, morían con dignidad. Y en cambio, tantos con tanto puesto, muriendo sin fe y sin esperanza, no tienen una muerte digna al morir sin la alegría de un Encuentro que es la vocación que da sentido a la vida entera del hombre.

A este respecto, referimos a continuación una columna de Javier Criado (uno de los psiquiatras más prestigiosos de Sevilla), publicada recientemente en ABC de Sevilla.


Buena Muerte
JAVIER CRIADO

De forma equivocada se piensa que Buena Muerte es aquella que cursa con placidez durante los últimos minutos o instantes de vida. No es así. Eso es una buena agonía, no una buena muerte. La muerte no es el final de la existencia natural sino el principio —esa es la fe— de la otra experiencia. Hasta llegar a ella imperan los procesos naturales y sobre ellos descansa el estar, el existir. Una vez aposentada ésta, es en lo sobrenatural donde se pisa todo el territorio.

No podemos decir que alguien murió mal por haber sufrido un proceso agónico doloroso, angustioso o agitado. Sería una necia inexactitud además de una barbaridad. Hay millones de enfermos que pueden llegar a retorcerse en sus camas antes de expirar -procesos de enfermedades terminales los hay de muchas y muy variadas características- y que sin embargo puede afirmarse de ellos que han muerto en paz. Es así porque enfrentaron la despedida con los deberes hechos. Y llegados al examen final, al trascendente, pasaron la prueba por derecho.

Esa es la Buena Muerte.

Dios-Hombre no se prepara una cama calentita rodeada por todas partes de cariño y confort. Sin embargo, encarna como nadie el más válido ejemplo. Es Él, por antonomasia, la Buena Muerte. No sufras si vistes padecer a alguien en la agonía; se estaba ganando el cielo, a pulso. Como buen trabajador hasta el fin, con uñas y dientes.



jueves, 7 de octubre de 2010

Ante la celebración del congreso sobre el aborto

Con fecha de hoy se han emitido sendos comunicados por parte del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla y de nuestro Arzobispo, don Juan José Asenjo (de este último se ha hecho eco la querida Hdad. de Ntro. P. Jesús Nazareno y Stma. Virgen de los Dolores difundiéndolo a través de un correo electrónico), en relación al congreso internacional para profesionales del aborto que se celebrará en el Hotel Meliá de Sevilla los días 21 a 23 de octubre.

Por su interés y continuando con la decidida apuesta por la vida defendida desde este Foro, los reproducimos a continuación:

Nota de Prensa emitida por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla

Asunto: Defensa de la Vida

Por unánime acuerdo de la Asamblea General del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, traído a su vez de las diferentes reuniones Plenarias celebradas previamente, y que representan el sentir de 120 Hermandades que la constituyen, agrupando, a su vez , a muchos miles de cofrades, se ha decidido, remitir escrito al Hotel que sirve de sede congresual y hacer llegar a los distintos medios de comunicación, una vez más, y sin desmayo, las que sean necesarias, nuestra inquebrantable posición a todos los que compartieren nuestros mismos sentimientos y por encima de cualquier matiz político, consistente en mantener viva la idea de defensa a ultranza de la vida desde el mismo momento de la concepción y hasta la muerte natural frente y contra a la interrupción querida del embarazo mediante el aborto provocado, así como en el presente caso, nuestro profundo desagrado, discrepancia y malestar ante la noticia obtenida de que un prestigioso Hotel o grupo hotelero de mucha incardinación en nuestra sociedad sevillana, se convierta en sede de Congreso a partir del 21 de Octubre y hasta el 23 del mismo mes dirigido y promocionado por un grupo de profesionales favorecedores de practicas o medios abortistas y con el objetivo de su difusión, todo ello tan en contra de los principios cristianos que inspiran no solo nuestras Hermandades y Cofradías, en cuyo nombre actuamos, sino también de una buena parte de la sociedad en la que todos nos integramos.

Desde el respeto que nuestra sociedad civil nos merece, consideramos que por razones de coherencia, dentro de la comunidad en la que todos estamos insertos, tal Congreso es, desde nuestra perspectiva, legítimamente rechazable por repugnar abierta y públicamente al espíritu en defensa de la vida humana que nos inspira, reservándonos las acciones de alcance que dentro de la mas absoluta legalidad, puedan apoyar nuestras muy maltratadas convicciones y que puedan servir para rechazar todo lo que pudiera enturbiarlas o reprobarlas por su no consonancia con el sentir general.

Carta Pastoral del Arzobispo de Sevilla

"UN SÍ ROTUNDO A LA VIDA" (07-10-10)



Queridos hermanos y hermanas:

En las últimas semanas no pocos cristianos de la Archidiócesis me habéis manifestado vuestra preocupación por la celebración en Sevilla de un congreso de ámbito mundial sobre el aborto, con la finalidad de compartir información, experiencias y nuevas técnicas para mejorar la calidad de las prácticas abortivas. Tendrá lugar entre los días 21 y 23 de octubre y, según parece, será financiado por instituciones públicas de la capital y la región. Algunos me habéis pedido que haga cuanto esté a mi alcance por impedirlo. Como podéis imaginar, no tengo en mis manos la posibilidad evitar su celebración, pero si tengo el deber de iluminar la conciencia de nuestros fieles sobre este acontecimiento que, a mi juicio, no va a ser un hito glorioso en la historia de nuestra ciudad.

El pasado 4 de julio entró en vigor en España la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que en realidad no es otra cosa que una liberalización total del aborto, considerado como un derecho de la mujer, mientras se conculcan los más elementales derechos del hijo que lleva en sus entrañas. Su carácter legal no le confiere el marchamo de moralidad, pues no todo lo que es legal es moral. El aborto es siempre una inmoralidad, un mal objetivo; no es progreso sino regresión. En realidad es un “crimen abominable”, como lo calificó el Concilio Vaticano II (GS 51), por ser la eliminación voluntaria y querida de un ser humano a petición de sus progenitores, con el concurso de los médicos, los primeros, junto con los padres, que deberían tutelar esa vida naciente.

¿Y qué podemos hacer los cristianos ante el drama del aborto y ante la segura celebración del citado congreso? Una primera posibilidad es que nos sensibilicemos ante este tema auténticamente mayor, y que tratemos de sensibilizar a nuestros conciudadanos, muchos de los cuales aceptan casi sin pestañear la realidad del aborto en nombre del progreso y de la libertad de la mujer. La aceptación social del aborto es una realidad fatal, como reconociera el filósofo Julián Marías hace unos años, calificándola como uno de los acontecimientos más graves que han acaecido en el siglo XX. Algo parecido afirmó poco antes de su muerte el gran escritor Miguel Delibes.

En este sentido os invito a todos a difundir en vuestros ambientes, en vuestros hogares, en vuestros lugares de trabajo y en cualquier oportunidad, también en la catequesis y en la formación religiosa escolar, el Evangelio de la Vida, es decir, el valor sagrado de toda vida humana desde la fecundación hasta su ocaso natural, de modo que paulatinamente vayamos sustituyendo la mentalidad abortista y la “cultura de la muerte” por una cultura que acoja y promueva la vida.

En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución por la que se invitaba a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos con vergüenza el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad.

¿Qué más podemos hacer? Una forma sencilla de implicarnos en la defensa de la vida humana es rezar. La oración privada y pública es el alma de toda pastoral. También lo es de la defensa de la vida, don de Dios, del que nadie arbitrariamente puede disponer. Así lo reconocía el Papa Juan Pablo II en 1995 en la encíclica Evangelium vitae al decirnos que "es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida". Por ello, sugiero a los sacerdotes que en los días de la celebración del congreso tengan en cuenta esta intención en las preces de los fieles de la Santa Misa y en el rezo del Rosario en las parroquias, y que incluso programen algún acto especial de oración ante el Santísimo por esta causa. Lo pido también a las contemplativas, a las Hermandades en sus cultos y a los grupos y movimientos apostólicos. En todos los casos se puede concluir la oración con la bellísima plegaria a la Santísima Virgen que escribiera el Papa Juan Pablo II como colofón de la citada encíclica.

Termino mi carta semanal manifestando mi respaldo y aliento a las instituciones, confesionales o no, que promueven iniciativas a favor de la vida y que ayudan a las madres en circunstancias difíciles para que acojan generosamente el fruto de sus entrañas. Pocas formas de acción social y de apostolado son hoy tan hermosas y urgentes como ésta. Dios quiera que seamos muchos, también las instancias públicas, los que les secundemos y ayudemos.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla


Otras entradas en este blog relacionadas con la defensa de la vida:

Derecho a la vida

Llamamiento del Arzobispo a "Defender la vida siempre"

¡ES MI VIDA!... Está en tus manos

¡SÍ A LA VIDA!

Hermandades y aborto

Protege mi vida

Bendito el fruto de tu vientre

Comunicado del Consejo de HH. y CC. de Paradas

Conferencia en defensa de la vida

Vuelta por la vida

Carta a mi hijo de pocas semanas

El Cardenal muestra su preocupación por la ofensiva laicista

El pequeño escéptico y el pequeño creyente

Los obispos de Andalucía reclaman al Parlamento Andaluz que se proteja la vida sin ambigüedad en el proceso de muerte






sábado, 17 de julio de 2010

Derecho a la vida

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Artículo 15:
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.



Fuente: Agencia SIC
Servicio de Información Católica
Comisión Episcopal de Medios de Comunicación

miércoles, 24 de marzo de 2010

Llamamiento del Arzobispo a "Defender la vida siempre"

Como ya se informara desde este espacio, mañana día 25 de marzo, coincidiendo con la festividad de la Encarnación del Señor, se celebra la II Jornada por la Vida. Con tal motivo, nuestro Arzobispo, Mons. Juan José Asenjo, publicó la semana pasada la carta pastoral "Defender la vida siempre".

Por su interés, y continuando con la apuesta decidida de este foro por esta causa, la reproducimos a continuación.

Queridos hermanos y hermanas:

En noviembre de 2007, la Conferencia Episcopal Española, decidió instituir una Jornada específica por la Vida a celebrar todos los años el día 25 de marzo, fiesta de la Encarnación del Señor. Pocas fechas son tan aptas, pues el misterio de la Encarnación del Señor nos invita a considerar la grandeza y dignidad de la vida humana. En efecto, el Hijo de Dios comenzó su vida en la tierra en el seno de su Madre. Este misterio nos recuerda, pues, que la vida humana tiene un valor sagrado, que todos debemos reconocer, respetar y promover porque es un don de Dios.

Son muchas las amenazas que se ciernen sobre la vida: el hambre, que padece un tercio de la humanidad; la violencia doméstica y la muerte de tantas mujeres a manos de aquellos con los que compartían su vida; los accidentes de tráfico, consecuencia de la irresponsabilidad; los accidentes laborales que terminan en tragedia, fruto en muchos casos de un liberalismo económico desbocado; la tragedia del SIDA que llena de dolor a muchas familias; las drogas, que roban la libertad y arrancan la vida de tantos jóvenes; y sobre todo, el drama del aborto, que a su gravedad intrínseca, por ser la eliminación voluntaria y querida de un ser humano a petición de sus progenitores, se une la tragedia de su aceptación sin pestañear por una parte de nuestros conciudadanos en nombre del progreso y de la libertad de la mujer.

El pasado 4 de marzo, el Boletín Oficial del Estado publicaba la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que en realidad no es otra cosa que una liberalización total del aborto, considerado como un derecho de la mujer, mientras se conculcan los más elementales derechos del hijo que lleva en sus entrañas. La norma entrará en vigor el próximo 4 de julio. Su carácter legal no le confiere el marchamo de moralidad, pues no todo lo que es legal es moral. El aborto es siempre una inmoralidad, no es progreso sino regresión. En realidad es un “crimen abominable”, como lo calificó el Concilio Vaticano II. Por ello, bienvenida sea la II Jornada de la Vida, que quiere ser una invitación a las comunidades cristianas a orar y proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su ocaso natural. De la oración debe brotar un compromiso decidido para sustituir la “cultura de la muerte” por una cultura que acoja y promueva la vida.

En su primera visita apostólica, en noviembre de 1982, el Papa Juan Pablo II nos dejó a los españoles este mensaje, que muchos años después no ha perdido actualidad:

Quien negara la defensa de la persona humana más inocente y débil, de la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad”.

Urge, por ello, que los católicos nos sensibilicemos ante este tema auténticamente mayor, que tratemos de sensibilizar a nuestros conciudadanos y que anunciemos a todos el Evangelio de la Vida.

En las últimas décadas ha crecido, gracias a Dios, la conciencia de la dignidad sagrada de la persona humana, pero de modo excesivamente selectivo. Todos abominamos de la tortura, de la pena de muerte y de la violencia contra las mujeres. Son muchos los voluntarios, sobre todo jóvenes, que se comprometen en el servicio a los pobres, aquí y en el Tercer Mundo. Aplaudo y apoyo las incitativas de los militantes de la HOAC cuando muere un trabajador en accidente laboral. Dios quiera que vaya creciendo también nuestra conciencia de que la vida debe ser promovida, tutelada y defendida en todas sus fases. En este sentido, respaldo y aliento a las instituciones, confesionales o no, que promueven iniciativas a favor de la vida y que ayudan a las madres en circunstancias difíciles para que acojan generosamente el fruto de sus entrañas.

Ruego a los sacerdotes que en la eucaristía del día 25 hablen del don sagrado de la vida y que organicen actos especiales de oración con esta intención. Ruego también a los catequistas, profesores de Religión y responsables de grupos y movimientos apostólicos que se impliquen en esta Jornada y que recuerden a todos que el derecho a la vida es el primer derecho fundamental. En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución por la que se invitaba a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla


miércoles, 10 de marzo de 2010

¡ES MI VIDA!... Está en tus manos

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha puesto en marcha una campaña de comunicación en favor del derecho a la vida de los que van a nacer, con motivo de la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo 25 de marzo. La campaña, que este año lleva por lema: “¡Es mi vida!... Está en tus manos”, tiene como objetivos principales seguir dando voz a los que van a nacer para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentran en dificultades.

Desde el 15 al 30 de marzo, se podrán ver los anuncios en 1.300 vallas publicitarias de 37 ciudades españolas. Además, ya se han comenzado a distribuir en las diócesis un total de 6 millones de dípticos informativos y se han enviado 30.000 carteles a las parroquias y centros católicos de todo el país.

En continuidad con la campaña realizada el año pasado “¿Y yo?...¡Protege mi vida!”, los carteles muestran la vida humana en sus primeros estadios. De este modo, se subraya la presencia en el vientre materno de un nuevo ser humano cuyo derecho a la vida debe ser reconocido y tutelado. Un bebé, en esta ocasión sostenido sobre las manos entrelazadas del padre y de la madre, vuelve a tomar la palabra y exclama: “¡Es mi vida!... Está en tus manos”.

La nueva ley del aborto, como han señalado los obispos, además de un serio retroceso en la protección legal de la vida de los que van a nacer, supone “un mayor abandono de las madres gestantes”. Por eso, la Campaña ofrece un sitio web (www.conferenciaepiscopal.es/apoyoalavida) donde se puede encontrar abundante información sobre instituciones de ayuda para acoger las nuevas vidas humanas.







viernes, 5 de marzo de 2010

¡SÍ A LA VIDA!

Desde este espacio en Internet, el Foro Cristo de la Vera Cruz continúa y continuará siempre defendiendo el derecho a la vida de todo ser humano, en cada fase de su desarrollo, desde el primer instante de su concepción hasta el momento de su extinción natural, y cualquiera que sea su condición, de conformidad con el Magisterio de la Iglesia y la doctrina emanada de Su Santidad el Papa, y nos adherimos siempre a cualquier iniciativa y manifestación orientada a este fin.









martes, 23 de febrero de 2010

Los obispos de Andalucía reclaman al Parlamento Andaluz que se proteja la vida sin ambigüedad en el proceso de muerte

NOTA DE LOS OBISPOS DE ANDALUCÍA ANTE EL PROYECTO DE LEY DE DERECHOS Y GARANTÍAS DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA EN EL PROCESO DE LA MUERTE

Con ocasión de la publicación del anteproyecto de ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte, los Obispos de las diócesis de Andalucía publicamos el día 28 de diciembre de 2008 la Nota pastoral “Ante el proceso de la muerte, promover o permitir la muerte”. Allí recordábamos los principios morales que deben guiar la regulación del tratamiento clínico de todo enfermo en el proceso de la muerte.

Publicado el Proyecto de Ley de la Junta de Andalucía, valoramos positivamente cuanto se regule en favor de la humanización del proceso de la muerte, salvaguardando siempre el derecho primario y fundamental a la vida de toda persona. Tal es el caso de garantizar el derecho de todos los enfermos terminales a recibir una buena medicina paliativa, así como el apoyo a sus familiares (Arts. 12-16). Igualmente será de gran utilidad el correcto funcionamiento de los comités de ética para el discernimiento de los médicos en los casos más complejos.

Al mismo tiempo, consideramos necesario llamar la atención sobre aquellos aspectos del Proyecto de Ley que, a nuestro juicio, requieren mayor claridad y precisión lejos de toda ambigüedad.

1.- Carece de fundamento antropológico el distinguir entre vida biológica y vida personal (Cf. Preámbulo). La vida humana es siempre una unidad biológica y personal y la atención médica ha de ser integral. Estas ambigüedades abren el camino a interpretaciones contrarias a la dignidad de la persona humana en el proceso de su muerte con el riesgo de favorecer una forma de eutanasia encubierta.

2.- El Proyecto dice que los fines de la Ley son proteger la dignidad de la persona y asegurar la autonomía del paciente y el respeto a su voluntad en el proceso de la muerte (Art. 2). Ante estos fines hay que evitar toda ambigüedad y dejar claro que la autonomía personal nunca puede llegar a justificar decisiones o actos contra la vida humana propia o ajena, pues sin vida no puede haber libertad. No tiene sentido contraponer el derecho a la libre autodeterminación de la persona, como expresión de su dignidad, al bien de la vida humana, puesto que la vida humana, cualquiera que sea su estado de plenitud o de deterioro, es siempre vida personal, y por lo mismo goza indisociablemente de la dignidad indivisible de la persona.

3.- La limitación del “esfuerzo terapéutico” tiene que dejar claro que en los enfermos en coma o en estado vegetativo los cuidados ordinarios y básicos, como la hidratación y la alimentación, hay que realizarlos siempre. Si se prescinde de ellos en lugar de permitir la muerte inevitable lo que se hace es provocarla y esto es una forma de eutanasia.

4.- La aplicación de esta Ley exige su adecuada financiación que garantice los derechos del enfermo a una buena medicina paliativa y evite la menor duda de que el enfermo, aunque esté muy deteriorado por la enfermedad, no ha perdido ni un ápice de su dignidad.

5.- Ante la dificultad de discernir en algunos casos o ante el posible conflicto de valores se ha de reconocer a los profesionales sanitarios el derecho a la objeción de conciencia.

Sevilla 22 Febrero de 2010

miércoles, 27 de mayo de 2009

Carta a mi hijo de pocas semanas

La Iglesia defiende la vida humana en todas sus fases de desarrollo, desde su concepción hasta su muerte natural. Recientemente hemos escuchado barbaridades tales como que un feto de trece semanas es un ser vivo, pero no un ser humano (¿de qué especio, si no?). A este respecto, tenemos a bien hacernos eco de la carta a su hijo de pocas semanas, de Ángel Pérez Guerra, que hoy publica ABC de Sevilla.

¿Recuerdas? Fue en Gerona, en el hospital de San Juan de Dios, un tenso domingo de julio (yo tenía treinta y tantos años). La señal de alarma había saltado horas antes en la frontera, donde al fin conseguimos hacer noche en un hotel, tras peregrinar inútilmente por los de los contornos bajo un aguacero infernal. Al volver del autoservicio con unos zumos y unos bocadillos, tu madre me dijo que había manchado. La desolación se apoderó de mí. A más de mil kilómetros de casa, a punto de entrar en Francia, con un niño de cinco años y mi mujer embarazada, amenazando aborto. Fue muy duro, y tan lejos de casa.

Hicimos cuanto pudimos por salvar tu vida. Le pedimos a la Guardia Civil que nos dejara dar la vuelta por la mediana, en el mismo control, y acudimos al hospital de Asisa más cercano. Gerona me pareció una ciudad fantasma, pero nos atendieron con dulzura. Allí fue donde te conocí. Sin duda tenías menos de trece semanas, pero el milagro ya estaba en marcha. Llevaré toda mi vida (aquí y en el otro mundo) la imagen de tu corazón latiendo. Era como un leve martilleo insistente, impaciente, tenaz; como unas palmaditas, como el tic-tac de un reloj que me dio la vida. Fue, junto con la primera imagen de tus hermanos, el momento más feliz de mi vida. Pero fue fugaz.

Salimos de allí con un inenarrable sentimiento de gratitud. Primero al Cielo, que nos daba un hijo (o hija, nunca lo sabré). Y después a aquellos profesionales que nos habían permitido conocerte a través de la técnica. Volvimos, sin prisas pero sin pausas, a Castilleja, con aquella imagen ecográfica en tiempo real palpitando dentro de nosotros. Nuestra obsesión era el reposo. Francia podía esperar, y San Pedro de Rodas, que no habíamos podido ver aquella tarde por mor del horario, también. Lo más importante es que tú vivías y venías a nuestros brazos.

Pero los renglones torcidos se interpusieron. No se me borra aquella expresión de tu madre al volver del ginecólogo. Te fuiste con mucho menos de trece semanas, y la herida no se cierra nunca. Cada vez que pido por las almas de mis familiares y amigos difuntos, ahí estás tú, con tu corazoncito pujando por vivir, aplaudiendo el don de existir. Ahora dicen que no eras un ser humano. Puede que engañen a mucha gente; a mí es imposible que me arrastren, porque yo te vi jugar con tu sangre sobre la superficie del ecógrafo. Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocerte, hijo mío. Y aunque el tiempo pasa con el implacable tic-tac del reloj, tú sabes que no te olvido, que para mí el único reloj que existe es el que vi aquel día en el hospital gerundense de San Juan de Dios, y que espero encontrarme contigo cuando el Creador lo disponga.

Ángel Pérez Guerra
ABC de Sevilla, 27-05-2009


lunes, 11 de mayo de 2009

Vuelta por la vida



Este miércoles 13 de mayo, estará en Paradas por la tarde (a partir de las 18h) uno de los autobuses de la plataforma ciudadana DERECHO A VIVIR que con el lema "VUELTA POR LA VIDA" están recorriendo toda la geografía española.

VUELTA POR LA VIDA se enmarca en la campaña de información y concienciación sobre la realidad del aborto que esta plataforma ciudadana quiere hacer llegar a la sociedad española, con el objetivo último de forzar al Gobierno a retirar su proyecto de aborto libre.

El aborto conlleva siempre la muerte violenta de un ser humano y supone un terrible drama para la mujer que lo sufre, forzada por las circunstancias.

La ley española abandona a la mujer ante sus problemas y la empuja insolidariamente al aborto. Toda “ley del aborto” es una terrible hipocresía contra las mujeres, además de una atroz injusticia para con los niños a los que desprotege. En España no se ofrece información ni ayudas sociales a las mujeres embarazadas en situaciones difíciles, y sin embargo sí existe financiación para que vayan a abortar.

Ahora el Gobierno quiere poner los medios legales para que se cometan más abortos, dejando aún más sola a la mujer, a pesar del daño físico y psicológico que supone para ella. Más aborto significa menos protección a la vida y más inseguridad para la mujer.

Por ello, la plataforma Derecho a Vivir defiende que nuestras leyes protejan el derecho a vivir y a ser madre, amparando la vida en todo momento y circunstancia y ayudando a las mujeres embarazadas a superar cualquier problema que un embarazo imprevisto pueda generarles.

Al mismo tiempo se opone a una nueva ley del aborto que sólo traerá más muertes y más sufrimiento para miles de mujeres.

Desde estas líneas te animamos a que acudas a recoger información y a colaborar con el reparto de material.

Más información en:

http://derechoavivir.org

http://www.vueltaporlavida.org



martes, 21 de abril de 2009

Conferencia en defensa de la vida



Con el título "Mujer, primera víctima de su propio aborto", el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, con el patrocinio de la Fundación Juan Moya, organiza la citada conferencia en defensa de la vida a cargo de la prestigiosa escritora Dña. María Vallejo Nágera.

La presentación estará a cargo del periodista D. José Antonio Rodríguez Benítez, popular colaborador del programa de televisión Pasión en Sevilla, dedicado a la Semana Santa en Sevilla TV.

Fecha: Miércoles 22 de abril, a las 20 horas.
Lugar: Colegio de las Esclavas (salón de actos),
c/ Jesús de la Vera Cruz, 14. Sevilla.
Asistencia libre.

Este acto se enmarca en el ámbito de actividades a organizar por el Consejo de HH. y CC. de Sevilla como propuesta de formación e información del Derecho a la Vida, según el acuerdo de la Asamblea General de Hermanos Mayores celebrada en el pasado 21 de marzo.

sábado, 28 de marzo de 2009

Comunicado del Consejo de HH. y CC. de Paradas

El Consejo Local de HH. y CC. de Paradas ha emitido un comunicado pronunciándose a favor de la vida. Desde este blog, no sólo felicitamos tal decisión, sino que nos adherimos plenamente a su contenido.

COMUNICADO DEL CONSEJO LOCAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS DE PENITENCIA DE LA VILLA DE PARADAS A FAVOR DE LA VIDA

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Penitencia de la Villa de Paradas (Sevilla) reunido en Asamblea General Extraordinaria, presidida por el Señor Cura Párroco, Don Andrés Ybarra Satrústegui, como creyentes en Dios y como miembros activos de la Santa Iglesia Católica, ha acordado por aclamación hacer oficial y pública, por medio de este comunicado, su defensa a ultranza de la vida humana desde el momento de su concepción, debiéndose respetar y proteger su integridad, hasta su muerte natural, así como su rechazo más absoluto a las teorías o normas jurídicas que puedan propugnar lo contrario. De igual forma defendemos el derecho inalienable a la objeción de conciencia, que debe asistir a todo profesional de la medicina que, en el ejercicio de su profesión, se opone a toda práctica que no suponga defender y promover el valor sagrado de la vida y dignidad humanas.

Asimismo el Consejo Local de Paradas queda a total disposición de la Parroquia de Paradas para lo que ésta necesite y contraemos compromiso expreso de trabajar en la formación y la información permanente del Derecho a la Vida.

En Paradas, a 24 de Marzo de 2.009

El Señor Cura Párroco, los Hermanos Mayores y la Junta Superior del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Penitencia de la Villa de Paradas.

domingo, 22 de marzo de 2009

Bendito el fruto de tu vientre







María, Madre nuestra,
tú que recibiste a Jesucristo,
Luz y Vida para el mundo,
guía por el camino de la vida
a las madres que han concebido un hijo;
enséñanos a querer a los ancianos
y a cuidar con amor a los enfermos.

Madre de la Vida y del Amor Hermoso,
ruega por nosotros.


sábado, 21 de marzo de 2009

Protege mi vida


Se anuncian cambios legales que, de salir adelante, darán lugar a una situación en la que quienes van a nacer quedarán todavía más desprotegidos que con la actual legislación. Al mismo tiempo, parece que la aceptación social del aborto va en aumento.

En este contexto, la Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha una campaña de comunicación en la que se distribuirán los materiales habituales que se elaboran cada año con motivo de la Jornada por la Vida y además, de forma excepcional, se insertarán los carteles en vallas publicitarias y se distribuirán dípticos explicativos.

La campaña tiene como protagonistas a un ser humano y a un lince. En nuestra sociedad cada vez es mayor la sensibilidad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales; las leyes tutelan la vida de esas especies en sus primeras fases de desarrollo. Está bien que así sea, sin embargo, resulta paradójico que la vida de la persona humana que va a nacer sea objeto de una desprotección cada vez mayor. Por eso, en los anuncios aparece la pregunta: ¿Y yo?, entre el niño ya nacido y una serie de imágenes en las que se muestran los diferentes estadios de la vida humana en gestación. Se trata de dar voz a quienes no la tienen, pero sí tienen el derecho a vivir.

Estas iniciativas se unen al Año de Oración por la Vida que está en marcha desde el pasado mes de enero.

domingo, 15 de marzo de 2009

Hermandades y aborto

Por su interés, reproducimos este artículo de opinión de Francisco J. Contreras, publicado en ABC de Sevilla el pasado jueves 12 de marzo:



Soy uno de los «sevillanos nuevos» que, no habiendo respirado en la infancia las tradiciones cofrades, permanecemos exiliados de ese mundo tan peculiar. Soy católico, pero no pertenezco a ninguna hermandad. Mi mirada sobre ellas es la de un foráneo; en cuanto tal, llegué casi a compartir en cierto tiempo el «anticofradismo vulgar» (Carlos Colón) tan frecuente en los no iniciados (ya se sabe, la visión de las hermandades como un microcosmos rancio, donde se cultiva una vivencia religiosa ritualista, sentimental… cuando no exclusivamente esteticista y pagana). Más tarde, el testimonio de algunos amigos me hizo entender que las cofradías pueden ser también el lugar de la profundización seria en la fe y de la práctica abnegada de la caridad (a través de sus admirables «obras sociales»: por cierto, la ayuda a las embarazadas en apuros económicos empieza a formar parte de ellas). Comprendí también que, para mucha gente, las cofradías eran, en una sociedad devastadoramente secularizada, un último y precioso cordón umbilical con lo trascendente.




Acostumbrado a no esperar de ese ambiente otras noticias que las relativas a pregones y trifulcas sobre la carrera oficial, me pareció estar soñando cuando ABC informó en días pasados que la Hermandad del Silencio «obligará a sus miembros a manifestarse en contra del aborto», que se planea convocar un pleno del Consejo de Cofradías para tomar postura oficial en contra del proyecto gubernamental de «ley de plazos»… Lo increíble estaba ocurriendo: las venerables corporaciones —tan importantes en la ciudad— saltaban del siglo XVII al XXI; reviviendo sus mejores días —cuando fueron pioneras en la proclamación del dogma inmaculista— irrumpían gallardamente en el debate político-moral más importante de nuestro tiempo. Un hilo misterioso vincula quizás ambas batallas: de la defensa de la Inmaculada Concepción de María… a la defensa de la concepción tout court. «Todo el mundo en general, a voces, Reina escogida, diga»… que hay vida independiente desde la concepción; que la dignidad humana no depende del tamaño, de la autonomía ni del grado de desarrollo del sujeto; que aquel Estado «que se arroga el derecho de disponer de la vida de los más débiles e indefensos, desde el niño aún no nacido hasta el anciano, en nombre de una utilidad pública que no es otra cosa, en realidad, que el interés de algunos […] se transforma en Estado tirano» (Juan Pablo II, Evangelium vitae, 20).



Como siempre, no faltarán voces timoratas que rezonguen que «no es ésa la función de las Hermandades», que «la Iglesia no debe meterse en política», que «en las cofradías debe haber sitio para todos»… Durante décadas, muchos han ponderado la capacidad de acogida transideológica de las hermandades sevillanas: el espectáculo del militante comunista que ceñía la trabajadera, para volver después al despacho laboralista, no dejaba de resultar antropológicamente sabroso (Don Camilo y Peppone hermanados unas horas tras un palio). Pero, desde el momento en que la izquierda —probablemente como compensación al abandono de su programa clásico (abolición del capitalismo, etc.)— se reinventa cada vez más como ingeniería social anticristiana («nuevos modelos de familia», abortismo, ideología de género, etc.), la neutralidad ideológica de las hermandades deja de aparecer como un rasgo de simpática tolerancia, para convertirse en inquietante síntoma de vacuidad. Si alguien puede sin mayores problemas participar de los ritos cofrades y a continuación salir corriendo a votar a favor del aborto libre o la eutanasia… la pertenencia a esa cofradía no significa nada. La izquierda clásica podía caber en la Iglesia; la postizquierda progre —empeñada en revolucionar las costumbres (siempre en un sentido anticristiano) tras haber fracasado en revolucionar las estructuras económicas— no.



En cuanto a que «no es función de las hermandades» mezclarse en tales batallas… Ciertamente, el derecho del nasciturus puede ser defendido desde premisas racionales no confesionales: que la vida comienza en la concepción es una verdad científica, no un dogma de fe; que las diferencias entre un embrión de pocas semanas y un bebé recién nacido se refieren a circunstancias contingentes (tamaño, «visibilidad», grado de maduración, etc.) carentes de relevancia moral es una verdad lógica comprensible por cualquiera no empeñado en autoengañarse. Pero, por desgracia, la Iglesia ha llegado a encontrarse virtualmente sola en la defensa de los más pequeños. Una sociedad en vías de barbarización ha decidido tratar a los engorrosos nascituri como «material biológico» eliminable a voluntad; sólo la Iglesia mantiene alzado el estandarte del donum vitae. Si ella no lo hace, nadie más lo hará.



Se está más calentito dentro de las sacristías… pero ha llegado la hora de salir a la calle y mojarse. Y, claro, caeremos antipáticos, nos llamarán «intolerantes» («si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros», Jn. 15, 20). Será más improbable que Don Camilo y Peppone sigan compartiendo sudores bajo la trabajadera. Pero, si ser católico significa algo más que una emoción estética o la adhesión inercial a unos ritos vacíos, no queda otra opción: «estamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, […] la “cultura de la muerte” y la “cultura de la vida”. Estamos no sólo “ante”, sino necesariamente “en medio de” este conflicto: todos nos vemos implicados y obligados a participar, con la responsabilidad ineludible de elegir incondicionalmente en favor de la vida» (Evangelium vitae, 28).




Francisco J. Contreras. Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla