jueves, 22 de mayo de 2014

Renta 2013: marca la X a favor de la Iglesia

Marca la X de la Iglesia en tu Declaración de la Renta. Marcando la casilla de la Iglesia contribuyes a crear una sociedad mejor. Haz de tu Declaración de la Renta, una declaración de principios. 



 

En la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) podemos colaborar con el sostenimiento de la Iglesia marcando la “X” para la Iglesia Católica, o bien conjuntamente para la Iglesia Católica y para los llamados “Otros fines sociales”. 

Ninguna de las dos opciones significa que el contribuyente vaya a tener que pagar más ni que le vayan a devolver menos. Por tanto, marcar la casilla correspondiente no cuesta nada y, sin embargo, rinde mucho.

La labor religiosa y espiritual de la Iglesia Católica, ya de por sí de gran significado social, lleva además consigo otras funciones sociales, entre las que cabe destacar: atención integral a los niños, ancianos y discapacitados, acogida de inmigrantes, ayuda personal e inmediata a quienes la crisis económica pone en dificultades, misioneros en los lugares más pobres de la Tierra... Todo ello surge de las vidas entregadas y de la generosidad suscitada en quienes han encontrado su esperanza en la misión de nuestra Iglesia.

Más información en la página web www.portantos.es


domingo, 18 de mayo de 2014

Comienza la restauración del Cristo de la Vera Cruz

Tras la aprobación por parte de la Archidiócesis de Sevilla, en la tarde del 18 de mayo, V Domingo de Pascua, tuvo lugar el traslado de la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz desde la Parroquia de San Eutropio hacia el taller donde será restaurada, en la localidad de Marchena.

Será D. José María Calderón Herrera, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en las especialidades de Pintura y Conservación y Restauración de Obras de Arte, y con una amplia y contrastada trayectoria, quien acometa durante los próximos meses el proceso de restauración de la imagen, destinado a devolver la consistencia física y material de todas las partes de la imagen, así como a su reconstrucción estética dentro de la perspectiva de máximo respeto a su integridad, acorde con el principio de originalidad.

La imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz es talla de madera conífera, obra del imaginero valenciano Enrique Bellido, adquirida por la Hermandad de la Vera Cruz tras la destrucción de la anterior imagen titular en los albores de la Guerra Civil Española. De aquella antigua imagen, la actual conserva las potencias, la corona de espinas y el letrero del INRI sobre la Cruz, elementos labrados en plata y que, en paralelo y al margen de la restauración de la imagen, serán también restaurados.

La imagen del Señor de la Santa y Vera Cruz, que se encontraba ubicada en la hornacina superior del retablo en cabecera de la nave de la Epístola (junto a la puerta de acceso a la sacristía) ha cedido su espacio a una Cruz arbórea, permaneciendo a sus pies la imagen del pelícano que amamanta a sus crías con su propia sangre, como símbolo eucarístico de Cristo que entregó su vida, su cuerpo, su sangre, para salvarnos y redimirnos.


Desde el Foro Cristo de la Vera Cruz se invita a todos los fieles y devotos, y a todos los feligreses de la Parroquia de San Eutropio, a que se unan a esta oración y pidan a Dios que este proceso de restauración se lleve a término felizmente y que pronto regrese la amantísima imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz a su Parroquia de San Eutropio, donde con anhelo le esperamos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Matricula a tus en clases de Religión

En el comienzo del plazo de reserva de plazas para los colegios de cara al próximo curso escolar, nuestro querido Arzobispo Mons. Asenjo ha defendido el derecho inalienable de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos y ha salido al paso de quienes tratan de reducir la asignatura de Religión a un plano marginal. Tres de cada cuatro alumnos de la enseñanza pública han optado por esta asignatura.

El Arzobispo de Sevilla ha invitado a los padres de familia católicos a que matriculen a sus hijos en la clase de Religión, pues "una buena formación religiosa y moral es la mejor herencia que pueden dejarle a los hijos”.

Asimismo, Mons. Asenjo ha extendido esta invitación a los jóvenes que cursan bachillerato y que están en situación de optar por sí mismos. 

Como reconoce la Constitución Española, los padres tienen el derecho inalienable de elegir el tipo de educación que desean para sus hijos, sobre todo en el plano moral y religioso, derecho que los poderes públicos no pueden ni limitar ni suprimir sin incurrir en una arbitrariedad injustificable en un Estado democrático”. Es, por tanto, un derecho fundamental que garantiza la Constitución Española y los acuerdos suscritos entre España y la Santa Sede. 

Un derecho “sin recortes horarios o trabas que discriminan”

Subraya el arzobispo que los padres y los alumnos tienen derecho a que la enseñanza religiosa escolar se imparta “en condiciones análogas a las de las demás áreas, sin introducir limitaciones, recortes horarios o trabas que discriminan la impartición de esta enseñanza, que en ocasiones dan la impresión de querer asfixiarla, presentándola como si fuera una materia marginal y un peso añadido a la carga curricular”.

Destaca el hecho de que tres de cada cuatro alumnos de la enseñanza pública optan por la clase de religión, y sale al paso de quienes afirman que esta asignatura aporta un conocimiento cultural o histórico. El arzobispo señala que este argumento es válido pero no el único ni el más importante. Y en este sentido subraya que la asignatura de Religión procura “una sólida educación en los valores religiosos y morales”, y “brinda a los alumnos el encuentro con Cristo”

Al hilo de esto, mons. Asenjo afirma que “en el momento actual, cuando nuestra sociedad mira con preocupación la pérdida de valores morales y sociales de una parte de nuestra juventud (…), es más urgente que nunca ofrecer a nuestros niños y jóvenes una sólida educación en los valores religiosos y morales. Esto es lo que puede ofrecer la enseñanza religiosa en la escuela, dentro del horario escolar y con la metodología propia de la enseñanza académica”.

Fuente: www.archisevilla.org

jueves, 24 de abril de 2014

Aprobada la restauración del Cristo de la Vera Cruz

Con gran alegría acabamos de recibir en esta semana de la octava de Pascua la noticia de la aprobación por parte de la Delegación de Patrimonio Histórico de la Archidiócesis de Sevilla de la propuesta de restauración de la imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

El proceso de restauración será llevado a cabo d. José María Calderón Herrera, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en las especialidades de Pintura y Conservación y Restauración de Obras de Arte.

LAUS DEO

miércoles, 9 de abril de 2014

Vivamos con hondura la Semana Santa

Con este título nuestro querido Arzobispo, don Juan José Asenjo, ha publicado su carta pastoral con fecha del próximo 13 de abril, Domingo de Ramos, y que por su interés reproducimos a continuación:

Vivamos con hondura la Semana Santa
 
Domingo, 13 de abril de 2014

 
Queridos hermanos y hermanas: Con la bendición de los ramos iniciamos hoy la Semana Santa del año 2014.  En ella vamos a actualizar el Misterio Pascual de Cristo muerto y resucitado. Un año más, la Iglesia nos invita a entrar de lleno en el misterio que constituye el centro y el corazón de nuestra fe, a seguir de cerca al Señor en su entrada triunfal en Jerusalén, a penetrarnos de los sentimientos de Cristo, que intuye las negras maquinaciones del sanedrín judío y la cobardía cómplice de las autoridades romanas.

La Iglesia nos invita a vivir con Jesús la angustia del prendimiento, el dolor acerbo de la flagelación, de la coronación de espinas y del camino hacia el Calvario, la soledad y el abandono del Padre en el árbol de la Cruz y también la alegría inefable de su resurrección en la mañana de Pascua florida.

Al anunciaros una vez más el acontecimiento cumbre de nuestra salvación, la Iglesia no busca solamente recordar un trascendente suceso del pasado, ni cantar únicamente las glorias de un ilustre personaje. Tampoco pretende excitar vuestro interés ante el dramatismo de una situación sin parangón. Sí busca implicaros en la epopeya de la Pasión del Señor. No huyáis de ella como hicieron cobardemente los Apóstoles. No os excluyáis de ella como quienes ven pasar a Jesús con indiferencia por la Vía Dolorosa o se contentan con contemplar con curiosidad el espectáculo de la Cruz.

En el momento cimero de la historia de la humanidad, junto a la Verónica y las mujeres de Jerusalén que lloran al paso de Jesús, hay dos personajes que viven con hondura suprema la Pasión del Señor. Me refiero a su madre, la Santísima Virgen, y al Apóstol Juan. Ellos nos marcan las únicas actitudes posibles en la vivencia intensa de la Pasión en esta Semana Santa. Ellos no huyen ni se esconden, ni se limitan a contemplar pasivamente el drama del Calvario. Unidos al corazón del Cristo doliente, le acompañan en su Viacrucis y permanecen valientemente en pie junto a la Cruz del Cristo agonizante. Que ellos, María y Juan, nos alienten y acompañen en nuestra inmersión intensa, cálida y comprometida en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

A lo largo de estos días, el único protagonismo corresponde a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Contempladla, miradla y meditad. En la contemplación del árbol de la cruz descubriréis la hondura del misterio que celebramos y aprenderéis hermosas lecciones que nos señalan el estilo de lo que debe ser nuestra vida. Yo os invito a descubrir en esta Semana Santa las motivaciones profundas del drama de la Pasión de Jesús. En su raíz está el amor de Dios, que no se contenta con acercarse a nosotros de múltiples modos a lo largo del A. T., sino que en la plenitud de los tiempos envía a su Hijo para salvar al hombre, necesitado de redención, convirtiéndose así "en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen" (Heb 5,9).

El profeta Isaías nos da la clave del drama de la Pasión y muerte de Cristo: el Señor muere por los pecados de todo hombre y de cada hombre: "Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores..., fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron..." (Is 52,4-11). Y es que en la raíz del drama del Calvario está el pecado del mundo, el pecado que tiene nombres y apellidos, mis pecados y vuestros pecados, los pecados de todas las generaciones que nos han precedido y los de todas aquellas que nos sucederán. Todos ellos constituyen la historia más sórdida y negra de la humanidad.
 
Fotos: paradascofrade.blogspot.com
Permitidme que os invite a contemplar en estos días la cruz de Cristo con unción religiosa, con humildad y viva gratitud y, sobre todo, con dolor, compunción de corazón y verdadero espíritu de conversión a Dios y a nuestros hermanos. Ante el Cristo que reina desde el árbol de la cruz, permitidme también que os invite a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón para que reine en nosotros y sea en verdad nuestro único Señor. Ante el rey soberano que entrega libremente su vida para nuestra salvación, entreguémosle con entera disponibilidad nuestra vida para que Él la llene y plenifique, para que Él la posea y oriente, para que Él la haga fecunda al servicio de su Reino.

Esto no será posible sin un clima de silencio, de mortificación, de oración cálida e intensa y de participación activa y gozosa primero en la liturgia y después en las manifestaciones de la piedad popular. Sólo así viviremos con autenticidad el Misterio Pascual que recrea, renueva  y transforma nuestras vidas. Este es mi deseo para todos vosotros mis lectores de cada semana y para todos los cristianos de la Archidiócesis en los umbrales de la Semana Mayor.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

miércoles, 19 de marzo de 2014

Jornada por la Vida

El 25 de marzo es el día designado por la Conferencia Episcopal Española para celebrar la Jornada por la Vida, una fecha que nos recuerda que la vida humana tiene un valor sagrado que todos debemos reconocer, respetar y promover, porque es un don de Dios.

Con tal motivo, nuestro querido Arzobispo, mons. Asenjo, ha hecho pública una carta que se puede leer pulsando en el siguiente enlace: "Ante la Jornada por la Vida". 

La Jornada por la Vida quiere ser una invitación a orar y proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su final natural

Debemos adquirir un compromiso para anunciar a todos el Evangelio de la vida, de modo que podamos llegar a una sociedad que sustituya la cultura de la muerte que hoy impera por una cultura que acoja y promueva la vida.

Desde la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis de Sevilla se han organizado una serie de actividades, en torno a la Jornada por la Vida 2014,  enmarcados dentro de la Semana por la Vida, que se celebrará del 21 al 27 de marzo. Más información, en la página web de la Archidiócesis.


Via Crucis, viernes 4 de abril

"Toma tu Cruz y sígueme"

La Vera Cruz celebrará un VIA CRUCIS el próximo 4 de abril, viernes de la IV semana de Cuaresma. 

Este piadoso acto de culto, oración y recogimiento, tendrá lugar por el interior de las naves de nuestra Parroquia de San Eutropio y comenzará a la finalización de la misa.

Una vez concluido el rezo del Via Crucis, se compartirá un ágape fraterno en el salón parroquial.

domingo, 9 de marzo de 2014

Meditación sobre las Tentaciones del diablo a Jesús

Breve y muy buena reflexión del sacerdote Santiago González sobre el Evangelio del primer domingo de Cuaresma, de las tentaciones del diablo a Jesucristo, y cómo el diablo nos tienta hoy en día.

Meditación sobre las Tentaciones del diablo a Jesús

Al iniciarse la Cuaresma nos encontramos en la Santa Misa dominical con el Evangelio de las Tentaciones del diablo a Jesús. Y para que nos sea de provecho espiritual, y no solo de exégesis bíblica, podríamos hacer un paralelismo de las tres tentaciones que Satanás propone a Nuestro Redentor, con las tres grandes tentaciones que recibimos HOY los cristianos desde el materialismo pagano y el modernismo teológico. Veamos cada una de forma meditada:

1: El diablo propone a Jesús que para saciar su hambre convierta piedras en pan. Esta es la tentación del voluntarismo. Es decir: que secularicemos totalmente la fe, que convirtamos la Iglesia en una ONG de fachada religiosa pero de contenido solo social, que basemos nuestra vida cristiana en la acción por la propia voluntad. O sea: eliminar la FE de nuestra vida y llegar a creer que todo lo hacemos por nuestras cualidades. Esta tentación lleva al cristiano (que cae en ella) a despreciar la oración, los sacramentos, la catequesis….y a cifrarlo todo en la actividad que se evalúa por los resultados visibles. Esta tentación hace creer que el cristiano es salvador de si mismo, y convierte a Cristo en un mero referente histórico.

2: El diablo propone a Jesús que se lance por un barranco sin miedo alguno, ya que los ángeles le protegerán. Esta es la tentación inversa a la anterior: es la tentación del “espiritualismo”. Es decir: que desencarnemos la fe de tal modo convirtiendo la Iglesia en una especie de “magia carismática” donde todo está hecho por el Espíritu Santo y el cristiano solo precisa creer y dejar que Dios lo arregle todo. Es la tentación de “meterse a Dios en el bolsillo”……del “haga lo que haga estoy salvado porque Dios es bueno y misericordioso”…..¿A que les suena esto?……….es la tentación de base protestante y muy inoculada en posturas pietistas de la cristiandad. Esta tentación anula todo esfuerzo moral del cristiano y droga la conciencia en el peor de los engaños.

3: El diablo propone a Jesús que lo adore a cambio de poder temporal. Esta es la tentación más visible de la cultura posmoderna: la idolatría, es decir: sustituir a Dios en nuestro corazón por los afanes materiales y superficiales que dan gusto a los sentidos y embotan de soberbia el corazón. El cristiano aparca a Dios como mero apéndice “emotivo” y adora a ídolos pasajeros: el dinero, el sexo, el poder, la fama, la imagen, el YO mismo……; esta última tentación otorga al corazón una felicidad efímera y lo endurece gradualmente hasta dejarlo vacío de sensibilidad espiritual.

Hagamos al inicio de la cuaresma un examen hondo de conciencia: ¿cómo respondo yo a cada una de esas tentaciones?…y tratemos de caminar contra las mismas de manera que:

- Sea consciente de la necesidad de la oración y la vida sacramental (confesión y eucaristía sobre todo) como sostén de todos los ámbitos de la vida humana

- Asumir nuestra tarea de ser “instrumentos” en manos de Dios que no pueden ser pasivos sino activos, sabiendo que Dios nos regala la salvación pero nosotros hemos de aceptarla con nuestras obras y no solo con la fe, y que podemos perderla para siempre si nos alejamos de Dios

- Tener a Dios en nuestro corazón y, desde Él, sentirnos administradores, y no dueños, de los bienes materiales que nunca han de sustituir a Dios en nuestra alma

Comencemos este tiempo de Cuaresma con verdadero espíritu de conversión, haciendo un sincero examen de conciencia.




La Cuaresma, tiempo de ayuno y solidaridad

Carta pastoral de nuestro querido Arzobispo, don Juan José Asenjo, en el inicio de la Cuaresma.

LA CUARESMA, TIEMPO DE AYUNO Y SOLIDARIDAD

Domingo, 09 de marzo de 2014

Queridos hermanos y hermanas: El pasado miércoles, con la bendición de la ceniza, comenzábamos el tiempo santo de Cuaresma, tiempo de gracia y salvación, en el que todos estamos invitados a convertirnos por el camino de las prácticas penitenciales, el silencio y el desierto, la oración más intensa, la limosna y el ayuno, del que el mejor paradigma y modelo es el Señor, que ayuna en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches (Mat 4,2).

Hemos de reconocer que el ayuno como práctica penitencial no está hoy en su mejor momento. Por ello, dedico esta carta semanal a reflexionar sobre el valor cristiano del ayuno y comienzo preguntándome qué sentido tiene para nosotros los cristianos privarnos de algo que en sí mismo es bueno para nuestro sustento. La Sagrada Escritura y la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y un medio para recuperar la amistad con el Señor. Por ello, la Palabra de Dios nos invita muchas veces a ayunar. Jesús nos da ejemplo ayunando en el desierto y rechazando el alimento ofrecido por el diablo. La práctica del ayuno está también muy presente en la primera comunidad cristiana y los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del "viejo Adán" y abrir en nuestro corazón el camino hacia Dios.

En nuestros días, la práctica del ayuno ha perdido relevancia desde la perspectiva ascética y espiritual. En muchos ambientes cristianos ha llegado incluso a desaparecer, incluso el ayuno y la abstinencia prescritos por la Iglesia en Cuaresma. Al mismo tiempo, ha ido acreditándose como una medida terapéutica conveniente para el cuidado del propio cuerpo y como fuente de salud. Siendo esto cierto a juicio de los expertos, para nosotros los cristianos el ayuno es una "terapia" para curar todo lo que nos impide conformarnos con la voluntad de Dios. El ayuno nos ayuda  a no vivir para nosotros mismos, sino para Aquél que nos amó y se entregó por nosotros y a vivir también para nuestros hermanos.

La Cuaresma que hemos iniciado hace cuatro días nos depara la oportunidad de recuperar el auténtico significado de esta antigua práctica penitencial, que nos ayuda a mortificar nuestro egoísmo, a romper con los apegos que nos separan de Dios, a controlar nuestros apetitos desordenados y a ser más receptivos a la gracia de Dios. El ayuno contribuye a afianzar nuestra conversión al Señor y a nuestros hermanos, a entregarnos totalmente a Dios y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio.  El ayuno nos ayuda además a crecer en intimidad con el Señor. Así lo reconoce San Agustín en su pequeño tratado sobre “La utilidad del ayuno” cuando afirma: "Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura". La privación voluntaria del alimento material nos dispone interiormente para escuchar a Cristo y alimentarnos de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración más constante y dilatada en estos días de Cuaresma, el Señor sacia cumplidamente los anhelos más profundos del corazón humano, el hambre y la sed de Dios.

La práctica voluntaria del ayuno nos permite también caer en la cuenta de la tristísima situación en que viven muchos hermanos nuestros, casi un tercio de la humanidad, que se ven forzados a ayunar como consecuencia de la injusta distribución de los bienes de la tierra y de la insolidaridad de los países desarrollados. Desde la experiencia ascética del ayuno, y por amor a Dios, hemos de inclinarnos como el Buen Samaritano sobre los hermanos que padecen hambre, para compartir con ellos nuestros bienes. Y no sólo aquellos que nos sobran, sino también aquellos que estimamos necesarios, porque si el amor no nos duele es un amor engañoso. Con ello demostraremos que nuestros hermanos necesitados no nos son extraños, sino alguien que nos pertenece.

En la antigüedad cristiana se daba a los pobres el producto del ayuno. En la coyuntura social que estamos viviendo como consecuencia de la crisis económica, hemos de redescubrir y promover esta práctica penitencial de la primitiva Iglesia. Por ello, pido a las comunidades cristianas de la Diócesis, a los sacerdotes, consagrados, diáconos, seminaristas y laicos que, junto a las prácticas cuaresmales tradicionales, la oración, la escucha de la palabra de Dios, la mortificación y la limosna, intensifiquen el ayuno personal y comunitario, destinando a los pobres, a través de nuestra Caritas, aquellas cantidades que gracias al ayuno se puedan recoger.

Que la Santísima Virgen sostenga a toda la comunidad diocesana en el empeño de liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado, nos aliente en nuestra conversión al Señor y nos conceda una Cuaresma fructuosa y santa.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla